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martes, 19 de febrero de 2019

TROMPETEROS QUE ANUNCIAN LA VIDA O LA MUERTE DE LOS QUE HUYEN













Las orquestas  posadas en el atardecer 
se preparaban para la semana de los encapuchados. 
El sonido de aquellos himnos 
era familiar y conmovedor.
Ya del otro lado del afluente, 
muy cerca de la Aguja Esmaltada, 
se hallaban las pisadas de los prófugos. 
También lo soy. 
Conozco cicatrices en los muros. 
Conozco las huellas sobre el arcilloso suelo 
y a la jauría a la caza del que huye. 
He deslizado mis dedos en paredones inmensos 
por cuyas grietas brota el musgo rojizo 
que en primavera con seguridad se deshace. 

UN SUEÑO PERDURABLE










Basta con cuatro arcones y un techo de azogue 
para pernotar hasta que llegue la partida.  
La casa de cristal donde moraban los fatuos soberanos, será nuestra. 
Desde los ventanales veremos al roble
 y el deslizarse por el ramaje a las ardillas que nunca mueren.
Descubriremos la manera 
en que se tumban los ancianos en las bancas, 
despreocupados por los signos visibles del ocaso, 
donde escuchan sosegados,
los graznidos de ciertos cuervos que nunca se sabe de donde surgieron.
Cuervos que no devoran los ojos de los insepultos, 
que no se posan en los hombros de las muchachas que se ahorcaron 
porque los patriarcas nunca le trajeron los prometidos atuendos.  
Iremos al pozo que embalsa todas las lagrimas del hombre 
y nos las beberemos para nunca volver a llorar.

El Inmenso Silencio

' EL INMENSO SILENCIO A mi buen padre Regresaba de estar con mi padre en sus últimos momentos. Me había esperado, no sé cuán...