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viernes, 19 de febrero de 2010


LAGARTIJA SIN COLA
LA NOVELA PÓSTUMA DE JOSÉ DONOSO

Alejandro Lorenzo
El escritor chileno José Donoso murió en Santiago de Chile en diciembre de 1996, fue una figura clave de lo que se llamó el boom de la literatura latinoamericana, que agrupó en la década de los 60 y 70 a intelectuales de la talla del peruano Mario Vargas Llosa, el colombiano Gabriel García Márquez, el paraguayo Roa Basto, y el argentino Julio Cortazar, para citar algunos de una extensa lista que ya pertenecen a los clásicos de la literatura universal
Lagartija sin cola (Alfaguara) es una novela que José Donoso empezó a escribir en 1973 y nunca llegó a concluir. El manuscrito original fue rescatado por su hija Pilar Donoso entre los trabajos literarios que el autor vendió a la Biblioteca de la Universidad de Princeton., Estados Unidos y que encomendó su revisión y edición al prestigioso crítico y escritor peruano Julio Ortega.
En la nota introductoria Ortega aclara: “Sólo logró revisar el primer capitulo, que sitúo después como tercero. Eliminó varias páginas del comienzo, tachó unos párrafos luego, anotó algunas indicaciones, enmendó pocas frases y corrigió una que otra palabra. Buena parte del libro quedó sin corregir, en su estado de primera redacción”.
Es casi habitual en estos tiempos, que algunos herederos legítimos de las obras de muchos famosos creadores ya fallecidos, sean escritores, músicos o pintores, coloquen en el mercado los trabajos que en vida y en plena ascensión de sus carreras, estos, por las razones que hubieran sido, nunca decidieron compartir con el público.
Entre los más recientes publicaciones de esta literatura que sus detractores nombran “literatura del desempolvo”, figuran: El Tercer Reich Anagrama (2010), del cotizado escritor chileno Roberto Bolaños, Papeles Inesperados, Alfaguara (2009) del argentino Julio Cortazar, La ninfa inconstante Gutemberg-Círculo de Lectores (2008) del cubano Guillermo Cabrera Infante, y El Original de Laura controversial escrito, que el novelista ruso Vladimir Navokov antes de fallecer en el 1977 ordenó que fuera destruida y que su hijo luego de una batalla legal decidió su publicación.
Muchos críticos y estudiosos se cuestionan si es ético que sin el consentimiento
del autor, se editen y publiquen obras provenientes de sus textos inconclusos. Pero lo altamente lucrativo que implica una publicación utilizando el nombre y la trayectoria de un famoso creador ya fallecido, se impone frente a tales interrogantes objeciones.
Al parecer, en el mundo regido por la oferta y la demanda donde también esta insertado el mercado editorial., pesa más los dividendos, que los valores intrínsicos de una obra. Además, una novela como la de Donoso que permaneció por mucho tiempo en los archivos de una biblioteca universitaria, y que fue descubierta casi sorpresivamente, siempre se encuentra revestida de un cierto halo de misterio y que como todo buen misterio, facilita las conjeturas, el debate y por consiguiente, las consabidas oportunidades de índole mercantil.
Un lector medianamente conocedor de la narrativa anterior de José Donoso, se cuestionará qué no llegó a fraguar el escritor en Lagartija sin cola. Qué pudo haber sido esta novela si hubiera sido declarada terminada por el autor en vida y publicada en su tiempo real, y por qué razones el autor no llegó a publicarla, al margen de las suposiciones volcadas por Julio Ortega en la introducción del libro y las declaraciones a la prensa de Pilar Donoso que afirma que su padre sencillamente olvido esa novela, para enfrascarse en otras.
En La Lagartija sin cola tenemos una historia de 225 páginas que conserva la elegancia y el entretejido poético que caracteriza la prosa de este autor.
El tema rueda sobre dos vertientes: Un pintor, ya viejo, cansado, renuncia al arte y al movimiento estilístico al que pertenece, porque considera que el arte lo han convertido en un profano producto comercial, y las reflexiones del mismo personaje, sobre la destrucción de la arquitectura y el ecosistema en España por parte de la industria turística y los abanderados de la modernidad.
Si Lagartija sin cola fue escrita en la década del 70 Donoso vislumbró con nitidez lo que acontecería posteriormente con el arte, su propio arte, y con esas regiones pretéritas, patrimoniales, que en la actualidad han sido transfiguradas violentamente por la explosión inmobiliaria y la expansión desmedida de la industria del turismo.
También es un largo relato de una fuga, de un reencuentro con el pasado. Un testimonio de la relación afectiva, intelectual, que sostiene el personaje con su amante, amiga, compañera de viaje, benefactora, y cómplice de sueños y frustraciones.
El lector que por primera ocasión se enfrente con José Donoso y empiece su lectura con Lagartija sin cola, puede que le guste o no, pero no padecerá de ningún conflicto de comparaciones. Sin embargo, si ese mismo lector es uno de los que no se conforma con la lectura de un solo texto de un autor, y por afán de cultivarse busca en una biblioteca o librería las novelas El obsceno pájaro de la noche (1970), Casa de campo (1978), El jardín de al lado (1981) descubrirá la extraordinaria magnitud de la narrativa de este escritor.
Lagartija sin cola, es una puerta que se abre para conducirnos a un José Donoso reflexivo, polémico, que aspiró, como el personaje de esta novela póstuma, a un arte cuyo valor estuviera libre de precios y manipulaciones. Quizás por esta única razón fue un acierto haber decidido su publicación.

miércoles, 10 de febrero de 2010


LAS CLAVES DE UNA EXITOSA CARRERA LITERARIA
Alejandro Lorenzo

El príncipe de la niebla fue uno de sus primeros libros del escritor español Carlos Ruíz Zafon. Para comprender sus obras posteriores es necesario hurgar irremediablemente en esta narración que tuvo mediano éxito dentro del género juvenil en la década de los 90 y obtuvo el Premio de Literatura Edebé. Ahora Planeta y la casa editorial norteamericana Harper Collins nos la traen de vuelta al mercado, posiblemente derivado del éxito arrasador de su novela La sombra del viento traducida a 45 idiomas y que convirtió a Zafón en uno de los escritores más cotizados de la literatura contemporánea.
La novela relata la historia de una familia, los Carver, compuesta por Maximilian Carver, su esposa Andrea y sus hijos, Alicia, Max e Irina, que se mudan de la ciudad a un recóndito pueblo costero donde han comprado una casa para estar a salvo de la guerra que se avecina,.
Tan pronto como los Carver llegan a la nueva residencia comienzan a suceder una serie de fenómenos insólitos conectados con los antiguos propietarios cuyo hijo pereció ahogado bajo enigmáticas circunstancias. Max conoce en el pueblo a Roland quien será su nuevo amigo y entre este y Alicia la hermana mayor de Max nacerá una amistad que se transformará en el curso de la trama en un excepcional amor. Los tres jóvenes son los protagonistas principales de una aventura donde enfrentaran a un maléfico individuo llamado Caín, que llega con su sequito a liquidar una deuda de años atrás.
En la introducción a la nueva edición del libro, Zafón comenta: “Después de las no pocas miserias que han lastrado este libro y a su autor durante casi quince años, la novela llega ahora por primera vez a las manos de sus lectores de la manera en que debería haberlo hecho en un principio.” Es una franca arremetida contra los críticos y editores que desdeñaron esta obra e incluso las posteriores, considerándolas en algunos casos de menor calibre y con muy pocas posibilidades de que alcanzara la fama que hoy irónicamente goza.
También son palabras de agradecimiento al público lector que a pesar de los pronósticos y objeciones de estos expertos, apostó por él.
Estamos ante un escritor que se ganó a la gente que lee y no a la industria que hace por diversos medios que la gente lea. Y este fenómeno es el resultado de que Zafón se esforzó magistralmente para que el público se identificara con sus personajes, viviera con ellos, les despertara asociaciones de otras épocas, de otros escritores clásicos como Dumas, London, Stevenson, incluso hasta de los héroes y malvados de los comic norteamericanos.
Zafón evade la realidad para construir otra secreta, subterránea, a la medida de lo que le gusta aceptar el lector medio. El príncipe de la niebla, se desarrolla en los comienzos de la segunda guerra mundial y de la sangrienta guerra civil española, pero la alusión de ambos acontecimientos en esta narración pasa desapercibidos. Del mismo modo ocurre en la Sombra del viento, Zafón esquiva entrar de lleno en los escenarios de la posguerra y el apogeo del franquismo. De haberlo realizado, lo conduciría a la reconstrucción histórica y a las consiguientes embarazosas reflexiones sobre los motivos que conducen al hombre a la barbarie. Al parecer Zafón prefiere fantasmales barcos hundidos que campos de concentraciones, combates contra demonios disfrazados de payasos, que soldados y civiles de ambos bandos despedazados por la metralla de ese otro infierno que es la guerra El príncipe de la niebla es la semilla que ha crecido hasta formar un frondoso árbol del entretenimiento cuyas fórmulas se repiten. Y cabe preguntarse ¿tendrá vigencia esta prolifera narrativa de Zafón en el futuro? ¿Habrá otra generación de fanáticos que como en el presente admiren con tanta intensidad la novela La Sombra del viento? ¿Y por qué no? ¿Acaso no disfrutamos cuando vemos al Indiana Jones de George Lucas y Steven Spielberg o releemos con cierta nostalgia la serie Sandokan de Emilio Salgari . En la literatura confluyen pluralidad de caminos para ausentarse al menos con unas horas de lectura de la abrumadora y compleja realidad, Carlos Ruiz Zafón pertenece a los que construyen esos caminos.

lunes, 8 de febrero de 2010













LOS BREVES CUENTOS DE GUILLERMO SAMPERIO

Alejandro Lorenzo

La literatura latinoamericana se nutre de un escritor que intenta modificar las estructuras del cuento y proporcionarle al género nuevas formas expresivas, se trata del mexicano Guillermo Samperio un continuador con vos propia, de los maestros Julio Cortazar, Juan José Ariola , Jorge Luis Borges, para citar algunos de los más significativos de la narrativa contemporánea.
La Gioconda en bicicleta editorial Océano reúne 26 relatos cuya lectura es una convocatoria para que el lector desembarque en el mundo de la imaginación y la poesía.
Este es un libro que se puede leer aparentemente fácil por la brevedad de alguna de sus historias, pero es necesario tener cierto cuidado porque en esa brevedad existen senderos plagados de conceptos, mensajes subterráneos y a veces crípticos.
Cada cuento es un asombro, quizás porque Samperio describe de forma minuciosa la cotidianidad de ese universo de las cosas y de las criaturas pequeñas que la mayoría no percata el valor de su existencia.
“Quizá entendemos al pájaro, al árbol, al río, al monte, al cielo”, expresa en
el cuento Minimalia, “pero bajo la sombra de la piedra hay una serie de luces delicadísimas que desconocemos”.
Samperio interpreta y reinterpreta el significado por ejemplo de un cuarto de un hotel, del reloj y sus funciones de regular el tiempo y que comprimen al hombre, de un grupo de simples vasos de un restauran que agrupados por un misterioso personaje pueden convertirse en una catedral de luces.
El autor es testigo y cómplice de sus propias invenciones, juega con sus ideas, hace propuestas quizás con el propósito de que el lector desentrañe sus ocultos mensajes.
Incluso en el presente volumen, los actos de violencia y barbarie de la sociedad moderna cobran en algunas de sus historias lo que podría aseverarse como una especie de poética del horror. El México de los secuestros, el del narcotráfico.
Los otros cuentos, los lineales, sin tantas imágenes superpuestas, ni vericuetos simbólicos, obtienen una fuerza que conmueve. El rigor reposa en la sencillez. Es el caso de Ziska y los viajes. Samperio en esta historia particular excava hondo en la condición humana, en la solidaridad, en la compasión, añadiendo componentes de la mejor y depurada literatura erótica.
Luego de terminar con este volumen el lector percibirá que se ha adentrado en las crónicas de un viajero cuyo territorio inédito ha sido desvelado con impecable destreza. Tal virtud hace que la presente pieza literaria será difícil de olvidar.

lunes, 1 de febrero de 2010

La Novela de los sueños rotos

Háblame de La Habana', la novela de los sueños rotos
By ALEJANDRO LORENZO
Especial/El Nuevo Herald
Fausto Masó escritor, editor y periodista cubano, radicado en Venezuela desde 1962 se transforma en un explorador de la naturaleza de sus coetáneos con la novela Háblame de la Habana (Editorial Libros Marcados).
Resumir esta narración resulta tarea difícil porque detrás de esos destinos erráticos de sus personajes, se agazapa el paisaje complejo del carácter y la historia de un pueblo. No es ficción el trabajo de este autor consolidado, por sus páginas habita una vibración de lo que ha vivido y ha sido testigo, lo demás son recursos, trampas bien puestas para que el lector con avidez cierre la última página y comience a reflexionar.
Sería conveniente una advertencia preliminar: esta obra puede resultar amarga e incómoda. Y su virtud radica precisamente en esa amargura. En definitiva toda indagación del comportamiento humano desde circunstancias extremas y la búsqueda de una aproximación a la verdad de lo que aconteció, conlleva inevitablemente cierta amargura.
Háblame de La Habana es también un texto sobre la mala memoria, o destinado a los que la han extraviado o la han tergiversado deliberadamente acosados por el bochorno de sus propias faltas. Quizás la propuesta es demostrar que los males del presente no son otra cosa que un resultado o una continuación de los males pasados. Es una sospecha tal afirmación, pero el lector intuye que en este texto se siente que los abismos de los tiempos desaparecen para proporcionarle a la obra una irrefutable vigencia.
La narración comienza en la década del 30 y termina en nuestros días, cuando uno de los personajes secundarios, El Máximo, es un achacoso anciano todavía empecinado en mantenerse en el poder. El mapa se extiende y no sólo se circunscribe en el punto de partida de un pueblecito cubano nombrado Artemisa. En esta novela se viaja, es el testimonio de una diáspora, de una huída y un retorno, del tránsito desesperado por ciudades como el París de los surrealistas, el Miami de los primeros cubanos, o la Caracas de los parias solitarios que aspiran a morir tranquilos en la selva.
Masó es un equilibrista de las letras, juega y combina a todo lo largo de su narración con las herramientas de la cultura universal, junto a la banalidad de la subcultura. Así desmonta mitos y los íconos de una generación, su generación. Sus personajes padecen ese perenne síndrome agónico de no aceptar que son simples ciudadanos del mundo. Tal parece que los delirios de grandeza los aniquilan y que se encuentran en permanente batalla entre la realidad y las aspiraciones folletinescas de una realidad imaginada que nunca llega a cumplirse. El escritor se adentra en la naturaleza del oportunismo y en la decadencia ética, caras feas poco abordadas en la literatura cubana. Esta obra, carece de héroes y heroínas. Y menos de actos heroicos.
Comienza con Catalina la madre, mujer asfixiada por el provincianismo y la brutalidad de su marido, un emigrante gallego propietario de una típica bodega de pueblo, y sus dos hijos: Uni el poeta con aspiraciones a ser precursor del surrealismo en una sociedad habanera que despreciaba y ridiculizaba cualquier asomo de intelectualidad. Este mismo Uni finaliza sus días adherido al carruaje de la revolución triunfante del año 59 cuyos conductores, siguiendo la tradición, lo repudian y manipulan. Verso, su hermano menor, es el pragmático empresario, aventurero, sobreviviente de la debacle, trasformado al final de la novela en un cínico recalcitrante.
Este triángulo nos conduce y nos sacude. Quizás es un exorcismo del autor contra esos pobres diablos ridículos y marginados, que posteriormente se convirtieron en monstruos destructores de su propio mundo anhelado, algunos de ellos, un lector conocedor del ambiente intelectual cubano de antes y después de la revolución, los descubrirá y hasta se tropezará con algunos que aún deambulan entre nosotros, tal vez ahora un poco más arrepentidos, o continuando el sórdido oficio de editar para su conveniencia, su historia personal y colectiva. Tenemos con este libro una voz de peso y la satisfacción de encontrar a un escritor con la maestría de conmover. •

El Inmenso Silencio

' EL INMENSO SILENCIO A mi buen padre Regresaba de estar con mi padre en sus últimos momentos. Me había esperado, no sé cuán...