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viernes, 30 de diciembre de 2011


ARISTIDES CARICATURISTA SOBREVIVIENTE DE UN REGIMEN CON MAL HUMOR






Por Alejandro Lorenzo

Arístides Pumariega: Nació en Madruga, un pueblito de la provincia de la Habana el 18 de diciembre de 1935.Ya a sus 75 años se podría afirmar que es todo una leyenda dentro de la caricatura cubana, y también se piensa de él como un personaje de la ya perdida Habana de los 60, cuando en aquella arteria que se nombra La Rampa todavía era esplendorosamente cosmopolita, y los jóvenes de su generación llevaban acuesta la esperanza de la instauración de una revolución social ajena a los sombríos dogmas y cánones ideológicos que al poco tiempo comenzarían a entristecer definitivamente a la sociedad y a cualquier manifestación de humor político transgresor propio del cubano y de sus creadores.
Arístides, como dice su amigo el periodista y animador cultural Armando López fue uno de los tantos artistas que aplaudieron a una dictadura con los puños cerrados. Y se agregaría a esta metáfora, que cuando la máxima dirigencia se dio cuenta de tal absurdo aplauso en mas de una ocasión sancionó a este prolifero artista.
Luego de una estancia de 15 años en Colombia donde impartió clases como maestro de artes plásticas, decidió con su familia trasladarse definitivamente a Miami, donde se le puede encontrar en el Centro Cultural Cuba 8 trabajando junto con Baltasar Santiago Martin que preside la Fundación Apogeo, en el proyecto de reflejar mediante murales en cemento, la vigencia de los músicos cubanos y de Latinoamérica de todas las épocas en la cultura universal.

AL- ¿Cuando comenzaste en el mundo del arte?.

AP- Creo que desde niño soñaba con ser artista, músico, escritor. A los 8 años mis padres se mudaron a la ciudad de la Habana para que estudiara en un buen colegio, así pase la primaria, el bachillerato y a mediado de la década del 50 entre a estudiar periodismo en la Universidad de la Habana. En ese periodo tocaba percusión, no era gran cosa como músico, era un musiquito, pero tuve la oportunidad de conocer y trabajar con grandes músicos, productores de espectáculos, trovadores, compositores, incluso fui uno de los pocos que acompañó a la mítica Lupe cuando actuaba en el Club La Red. Por esa época conocí y toque con Celia Cruz, y con Olga Gillot.
Cuando finalizaba la carrera de periodismo, en pleno triunfo de la revolución, los profesores de la catedra nos convocaron a que ese ultimo año lo trabajáramos dentro de un semanario de humor que era del Directorio Estudiantil Revolucionario nombrado Combate, que dirigía en aquel entonces Faure Choumon y Guillermo Jiménez, ambos comandantes, el segundo actualmente convertido en historiador y tengo entendido que la editorial Universal aquí en Miami le publicó un compendio sobre las empresas y los empresarios cubanos desde la colonia hasta el 1959.
Yo hice una caricatura que le gustó mucho al consejo de dirección de Combate, era mi primera incursión en ese medio, y sorpresivamente me propusieron la plaza fija en aquella publicación como caricaturista.
Allí comencé aprender todo lo relacionado con el humor grafico, consulté libros, me fui perfeccionando en el dibujo, conocí numerosas publicaciones que existían en la republica y con estas a los grandes humoristas cubanos. Abela, Blanco, Juan David, los cuales todavía me considero un aprendiz de estos artistas geniales, a los cuales estoy agradecido, y lamento que muchos cubanos desconozcan la labor de estos maestros.
En esos dos años que duro Combate, entable relaciones con los que serian mis grandes amigos y algunos, mis compañeros de infortunio , debo mencionar al padre del dibujo animado cubano y pintor, Jesús de Armas Gonzales fallecido en el exilio en Francia, mi entrañable Guerrro, Masaguer, Posada, Chago Armada.

AL- ¿Qué representa para ti el humor grafico?

AP-Como escribió José Martí, el humor es un látigo con cascabeles en la punta. Es una expresión humana, vital, porque el acto de reír ante acontecimientos que requieren seriedad es una necesidad de todo ser humano, una reacción diría que natural. Detrás del humor, esta la crítica, un ejercicio indispensable para la evolución individual y colectiva.

AL-¿Por qué los que encabezan los regímenes totalitarios y fundamentalistas, inmediatamente que arriban al poder no toleran y reprimen a los artistas que hacen un humor que ellos consideran ofensivo e irreverente?

AP- Esos hombres que personifican a esos regímenes no soportan ninguna crítica a sus dogmas, ni a su egolatría. Son gentes duras, enemigas de la risa, que no admiten que se les resquebraje su permanente solemnidad, y ven como un peligro cualquier burla contra sus personas. Casi siempre responden con agresividad a cualquier manifestación que cuestione sus ideas.
En el proceso revolucionario cubano el primero que sufrió la envestida de esa severa intolerancia del triunfante Fidel Castro fue Antonio Prohias, este increíble artista que a fines de la década de 1940 comenzó a trabajar como caricaturista en el periódico El Mundo y entre sus tiras cómicas se encontraba el increíble personaje El Hombre Siniestro, a fines de la década de 1950, era el presidente de la Asociación de Caricaturistas de Cuba. Cuando Castro fue con el primer gabinete de su gobierno a la Sierra Maestra a firmar la Reforma Agraria, Prohias hizo una caricatura que reflejaba al sequito como un grupo de bombines. Eso encolerizó a Castro a tal punto que Prohias debió marcharse a la carrera de Cuba hacia Estados Unidos. Luego de las penurias que sufre todo emigrante fue contratado por MAD, la prestigiosa revista e institución del humor con sede en New York y asi internacionalizó su caricatura Spy vs. Spy.Igual suerte corrió Santiago Armada (Chago) censurado casi de por vida por hacer un humor según los patrones del régimen demasiado intelectual. Como se sabe numerosos cómicos de la televisión y la radio tuvieron que irse de Cuba por ser considerados contrarrevolucionarios, dejando los medios de comunicación despoblado de artistas del género. Los que se quedaron en Cuba muchos debieron entrar en el aro de las normativas de ese régimen. Algunos caricaturistas excepcionales, por oportunismo, convicción o miedo, o la combinación de las tres, se sometieron al servicio de los intereses propagandísticos del régimen, como es el caso de Nuez.





Personalmente sufrí presiones y castigos, cuando hice una serie de caricaturas con mi personaje El Poppiao, luego con Subdesarrollo Pérez, especialmente en el año 197O tras el fracaso de la Zafra de los Diez Millones. Me separaron de mi puesto de trabajo en el suplemento humorístico Palante, y me mandaron castigado a trabajar por muchos años en un poligráfico. También tuve otro problema en pleno apogeo de la Glasnost instaurada en la ex Unión Soviética por Mijail Gorbachov. Resulta que una serie de caricaturas sin textos que le nombre La Bobocracia que salieron en Bohemia por un corto tiempo y era una crítica contra la burocracia en Cuba, empezaron a publicarse al unísono en el periódico Pravda de ese país, y eso de nuevo incomodó a la dirigencia del partido y la suprimieron.
Pero en mi caso, aparte de mi labor como creador fuera de los cánones partidistas, yo representaba a un individuo que vivía, según el cartelito que solían colgar, a espaldas de la sociedad revolucionaria. Para esa gente representaba un personaje de esa Habana que escribió Caberra Infante en su novela Tres Tristes Tigres. Un individuo extranjerizante, no definido políticamente, quizás porque era amigo tanto de desafectos declarados, como de gente dentro del proceso. Esa manera de ser sin compromisos ideológicos siempre me valió encontrarme bajo la lupa de los inquisidores.
Ya fuera del redil y de todo ese nefasto ambiente de censuras y auto censura, en el 1998 publique con la editorial La Oveja Negra un libro titulado: Fidel Castro el último de los Dinosaurios, y no es mas que todos los nombres o apodos burlescos que el pueblo le a puesto al hombre que considero fue el causante de mi sufrimiento personal y el de una buena parte del pueblo cubano.

martes, 20 de diciembre de 2011





EL GUIÓN CINEMATOGRÁFICO DENTRO DE LA NOVELA CONTEMPORÁNEA


Por Alejandro Lorenzo

Si los organizadores de la casa editorial Santillana en la recién pasada Feria Internacional del Libro de Miami se les hubiera ocurrido advertir al público asistente al evento que el escritor chileno José Ignacio Valenzuela era el guionista de la popular telenovela La casa de al lado, y que se encontraba en su stand firmado sus libros, con toda seguridad numeroso público hubiera adquirido su recién novela La Mujer Infinita.
Para hacer una sinopsis sobre esta novela, se diría que parte de tres niveles narrativos que se entrecruzan.
En primer nivel aborda al personaje Pablo Cárdenas, un guionista de cine al que Hollywood le presenta un nuevo proyecto: escribir para que se filme una película en torno a Tina Modotti, la fotógrafa italiana de más relevancia del siglo XX.
Inicialmente, Pablo esta renuente a realizar dicho proyecto, porque atraviesa una crisis existencial y de creatividad. Luego de muchas indecisiones y debates con él mismo y con Tom, su pareja, decide ir a ciudad México y se anima hasta enloquecer, a investigar y escribir el periodo en que la famosa Modotti vive en México y mantiene un idilio con Julio Antonio Mella, líder comunista cubano exilado en ese país y asesinado en esa ciudad la noche del 10 de enero de 1929.
Cubre el segundo nivel el personaje de Tina Modotti, y la relación Mella-Modotti.
El tercer nivel trata del personaje de Eva O Ryan, una caricaturización de una actriz del cine estadunidense, que viaja también a México para dar vida a la Tina Modotti que Pablo Cárdenas ha creado para el films.
En entrevista exclusiva para EL Nuevo Herald, Valenzuela nos comenta sobre La mujer Infinita y de su quehacer como escritor y guionista.



ENH- ¿Qué comenzó primero a escribir literatura o guion? ¿Te gustaría ser director de Cine?
JIV- Mi primera vocación fue escribir narrativa, estudié Literatura y Estética en la Universidad Católica de Chile, el proceso ha sido a la inversa, de la literatura pase al guion y al mismo tiempo he incursionado en el teatro, y ahora con esta novela creo que he combinado en un cuerpo literario diferentes géneros.
He hecho 7 películas siempre como guionista, para citar tres en un mismo año están: Manuela y Manuel, todas esperan por él, La sangre Iluminada y Miente. Verdaderamente no me hallo como director de cine, me gusta encerrarme en mi casa y ponerme a escribir sin que nadie me moleste, disfruto la intimidad junto a los personajes de ficción que creo y me rodean.
NH-¿Por qué en los guiones para la televisión o el cine donde te has destacado, así como en la narrativa la figura femenina juega un papel principal?
JIV-Estoy enamorado del personaje femenino, siempre parto de la mujer como material para la creación, me parece sumamente atractivo, porque los hombres son un tanto aburridos, decimos lo que pensamos, sentimos como nos comportamos, vemos los colores primarios, sin embargo, la mujer es contradictoria, dice que si, cuando realmente debería que decir que no, y dice que no, cuando debería decir que sí, la mujer posee infinidad de aristas, son cajitas de sorpresa que no se acaban nunca, pueden incluso ser amigas de sus peores enemigas o ser enemigas de su mejor amiga, además ven setenta mil colores…
NH- Se observa en esta novela una serie de elementos que recuerda algo de la estructura narrativa del fallecido escritor argentino Manuel Puig. ¿Te identificas con este autor?
JIV-Yo leí a Manuel Puig en mi etapa universitaria, y lo que me gusta de este escritor es la utilización de una mezcla de géneros insertados dentro de la novela. Él inauguró lo que se llamó literatura de primera mano, donde incorporaba recortes de revistas, anuncios clasificados, inventario de productos etc. Era una manera novedosa de hacer literatura y eso me sedujo mucho.
Particularmente no me gusta hacer literaria de forma convencional. En mi novela La Mujer Infinita, Pablo, el protagonista central es un guionista de cine y a mí me interesó que el lector conociera el trabajo que estaba realizando, por eso decidí introducir el guión de la película sobre Tina Modotti que él está escribiendo, y que el lector luego de terminar de leer la novela hubiera leído también el guion de una película y cuando llegara el fin, tuvieran evocaciones cinematográficas. Posiblemente en ese propósito exista cierta analogía con la obra de Manuel Puig.
ENH- Se aprecia en muchos pasajes de La Mujer Infinita algunos elementos triviales de la clásica novela rosa, pero también emergen imágenes de gran vuelo poético. ¿En tu carrera como escritor has incursionado en la poesía?
JIV- Mi abuela que fue una gran poeta me decía que había mucho mal poeta dando vuelta por ahí y a mi siempre me dio pánico ser uno de esos, por lo tanto no me atreví escribir poesía, ahora bien, soy un gran lector de poesía, disfruto muchísimo leyendo poesía. Lo que ocurre con La Mujer Infinita es que a la hora de escribirla hubo una exploración personal muy reflexiva, tanto desde lo estructura, como en el lenguaje, y especialmente a la hora de plasmar esa relación tan intima entre Mella, un cubano y una figura tan cautivante como fue Tina Modotti, en las condiciones exenciónales de esa época en México, donde ese encuentro y ese romances entre esos dos seres, cobra relevancia.
ENH- ¿Tienes algún nuevo proyecto literario además de La Mujer Infinita?
JIV- En estos momentos estoy presentando en Latinoamérica la parte primera de la trilogía novelada Hacia el fin del mundo, la historia de un pueblo llamado Almahue que queda al fin del mundo donde una mujer, (de nuevo la mujer), que dicen era bruja, maldijo y hechizó a todo ese pueblo y lo condenó al Malamor... y el Malamor significa no poder amar. Es una novela de misterio, de intrigas, de pasiones de suspenso.
Esta primera parte la presentaré en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara.
NH-En la teleserie La casa de al lado, da la impresión que se mueven muchos personajes y el que no la sigue cada noche puede extraviarse.¿Qué piensas al respecto?
JIV- La casa de al lado es la versión que hice para Telemundo del films La familia de al lado. Sin embargo son 14 personajes, menos de 25 que es el máximo de lo que requiere una telenovela. Lo que pasa es que esos 14 personajes, cada uno son muy complejos, parecen varios, y debo confesar que cada ves que escribo un nuevo capitulo me deja agotado, aunque tengo la satisfacción y al mismo tiempo me sorprende de que la serie tenga una enorme audiencia en más de 20 países

NH-Vives en Miami desde algún tiempo ¿que te parece esta ciudad?
Con Miami tengo un largo coqueteo. He vivido en diferentes épocas, desde el 2000, y por diferentes razones de trabajo en los medios, decidí establecerme permanentemente, me convenía por la cercanía con México con Chile y Europa. Es una ciudad que me queda muy céntrica. En Miami están pasando muchas cosas interesantes que antes no sucedían, es hoy muy multiétnica y confluyen muchas culturas de Latinoamérica, por eso el escenario donde se rueda La casa de al lado es esta modernísima y bella ciudad.

domingo, 4 de diciembre de 2011


ENCUENTRO CON JUAN GABRIEL VÁZQUEZ: PREMIO ALFAGUARA 2011

Por Alejandro Lorenzo.



La novela El ruido de las cosas al caer de Juan Gabriel Vásquez se inicia con la fuga y posterior caza de un hipopótamo del extravagante zoológico que era propiedad del abatido narcotraficante Pablo Escobar. Fue este acontecimiento inaudito que dispara los recuerdos del protagonista Antonio Yammara quien el 1995, conoce a Ricardo Laverde, individuo que ha pasado veinte años en la cárcel en Estados Unidos. Laverde, de quien se sabe que fue piloto, es asiduo de los billares donde Yammara, profesor universitario de Derecho, consume sus horas de ocio. Entre los dos se fraguará una amistad, no profunda, pero si lo suficiente solidaria para que una de esas tardes Laverde le pida con urgencia que le busque un sitio donde poder escuchar una grabación. Yammara lo lleva a pocas cuadras de lo que fue la casa del poeta Asunción Silva, ahora convertida en Centro Cultural, allí Laverde escucha conmovido las últimos momentos de los pilotos del avión siniestrado donde viajaba su mujer la norteamericana Eliene Fritts. Luego de oír las revelaciones de lo que sería la caja negra del avión, Laverde sale precipitado del Centro Cultural. Yammara lo sigue para saber lo que le ocurre y tratar de ayudarlo, a pocas cuadras del lugar, cuando Yammara lo llega alcanzar, unos sicarios en una moto disparan a Laverde, quien muere al instante y Yammara resulta herido de gravedad.
El peso y la intensidad de esta historia gravita en las reflexiones de sus protagonistas, como si el propio autor quisiera transmitir con afán casi obsesivo lo que aconteció con Ricardo Laverde y su familia, que definitivamente también representa lo que ocurrió en buena parte de la sociedad colombiana, y en particular, la generación, su generación, nacida en los inicios y dentro del auge de esa pesadilla que fue y sigue siendo
el narcotráfico.
Juan Gabriel Vásquez estudió derecho igual que su personaje, y luego de graduarse partió a Francia, donde se instaló por tres años en Paris, luego se mudó a un pueblo en Bélgica, y finalmente tomó residencia permanente en Barcelona. Es autor de dos novelas anteriores Los informantes y la Historia secreta de Costaguana.


En esta novela, Vasque ha querido que hablen las víctimas, gente común y corriente que no son héroes ni encargados de combatir o solucionar el conflicto. Tanto por parte de Yammara, como por Maya, la hija de Laverde, la tarea urgente es tratar de conocer la verdad de lo ocurrido, algo que resulta limitado y sin felices conclusiones. De ahí que en esta historia se respire aire denso de frustración e incertidumbre. También es una exposición a veces algo reiterada de traumas psicológicos, soledad desbastadora, y principalmente, el miedo en que parecen estar sumergidos los personajes centrales.
Puede que el lector le asalte la duda antes de leerla, de que el tema sobre el narcotráfico se encuentra ya saturado, e incluso agotado de tanto ser abordado por otros escritores. Esta inquietud se le preguntó a Juan Gabriel Vazquez, quien estuvo presente en la última edición de la Feria Internacional del Libro de Miami.




Es probable que el tema desde una cuestión puramente comercial se encuentre saturado, expresó, pero a mí personalmente eso no me preocupa, no escribo con el mercado en mente. Creo que toda novela responde a un conflicto y el conflicto relacionado con el narcotráfico ha marcado la vida tanto a nivel colectivo como individual de todos los colombianos, ahora eso ocurre en México, donde se produce mucha literatura basura sobre el tema, pero también aparecen obras de una gran calidad literaria. Como hubo de manifestar Mario Varga Llosa, los escritores somos aves de carroña, nos alimentamos de las situaciones difíciles y de lo peor que tiene nuestra sociedad. Mientras queden muchos conflictos sin entender, y nos quedemos sin llegar al fondo de lo que ha sucedido de forma colectiva e individual, siempre se escribirá sobre eso…
Esta novela premio Alfaguara 2011 puede también derivar en una interrogante: ¿Existe alguna sorprendente innovación en el plano narrativo o temático para merecer el galardón del prestigioso certamen?
Efectivamente, algunos aspectos tratados por Vásquez, hacen que rompa los patrones de lo que se conoce como la narco novela. Es una obra con pasajes y repases estéticamente facturados, de un marcado dramatismo existencial que convence, aunque se descubra que ha sido escrita desde la distancia, como
quien para no parcializarse con la realidad, la desenfoca en la lejania, y la instala cuidadosamente en
otra dimensión.
Sin embargo resulta curioso y algo incomprensible que Vásquez haya omitido de forma total, la guerra que ha librado por más de 50 años las guerrillas de la FARC, el ELN y el M19 ya disuelto, contra diferentes gobiernos colombianos y haya pasado por alto otros derivados o entrelazados entre sí, de ese prolongado enfrentamiento, como han sido los paramilitares, y la narco guerrilla.
Quizás esta ausencia sea un propósito deliberado por despolitizar y abreviar la compleja historia que ha querido contar. Pero los factores y los implicados en generar violencia en Colombia, resulta ser un monstruo antiguo y feroz con muchas cabezas, que cuesta trabajo, incluso dentro de la pura ficción literaria, pasar
por alto.
Los atentados del crimen organizado, como los perpetuados por la insurgencia política, causan la misma desbastadora destrucción en la sociedad colombiana, como en cualquier otra donde se halla perpetuado.
Esta novela puede advertir sobre el padecimiento de ese terror individual o colectivo que sienten ahora los mexicanos en los estados y ciudades dominados por la furia del narcotráfico, el mismo que cualquier ciudadano en Bagdad o Kabul puede sentir por la posibilidad de caer despedazado en cualquier espacio público por un atentado terrorista. El terror aun no superado que sienten, especialmente los neoyorquinos, luego del fatídico septiembre 11 ejecutado en las emblemáticas torres gemelas, esa mañana, en que el pueblo norteamericano, como en la novela de Vazques, les fue posible escuchar, parodiando el título de su novela, el ruido de las vidas de una nación, al caer


El Inmenso Silencio

' EL INMENSO SILENCIO A mi buen padre Regresaba de estar con mi padre en sus últimos momentos. Me había esperado, no sé cuán...