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domingo, 26 de junio de 2011








JOSÉ LEGRÁ CAMPEON DEL MUNDO Y DE LA VIDA


Por Alejandro Lorenzo

En el boxeo ser campeón mundial, regional, olímpico, es una meta difícil. Se le va la vida, o buena parte de su vida, o la pierde.

A veces una nación logra por un tiempo la gloria cuando uno de sus hijos alcanza el triunfo en una competencia. No importa cuán grande o pequeña sea esa nación, no importa su menor o gran desarrollo económico, ni su sistema político. El nacionalismo se exalta con el triunfo en un campeonato internacional, o queda al menos por un tiempo casi en la orfandad cuando es aniquilado el hombre o los hombres que representan a esa nación.

Un boxeador puede entrenar, esforzarse, y sufrir buena cantidad de golpes que luego lo incapacitan física y psicológicamente para el resto de su vida. Entonces lo que parece espectáculo deportivo que genera incalculables sumas en la industria de los medios de comunicación, se trasforma en un conmovedor drama humano en la mayoría desconocido o ignorado por los fanáticos a este deporte, que sus detractores lo consideran despiadado y extremadamente salvaje.

Cada historia personal de estos púgiles constituye un buen tema para un escritor. Posiblemente porque en cada una de esas vidas reflejan descarnadamente las contradicciones, los conflictos, sus relaciones con
la familia y el entorno social donde conviven. Lo han abordado magistralmente Ernest Hemingway, Jack London, Jean Cocteau, Bernard Shaw, Norman Mailer, Ramón de la Serna, Charles Bukowski, y Julio Cortázar, para citar algunos.

Lo mismo ocurre con la industria cinematográfica, tenemos el clásico silente El boxeador dirigida y actuada por Buster Keaton 1926, la obra maestra Rocco y sus hermanos 1960 de Luchino Visconti y en la cual hizo debut el mítico actor francés Alain Delon y la taquillera Rocky con Silvestre Stallone.

Es posible que un boxeador nunca llegue al éxito y muchos que han llegado posteriormente han terminado pobres, locos o sumergidos de lleno en las adicciones, involucrados en graves faltas a la ley, y en muchos casos propensos a una muerte prematura.

Sin embargo existen boxeadores que rompen ese fatídico destino, y ya retirados del cuadrilátero, han podido conducir sus vidas a buen puerto. Entre esos ejemplos está el púgil cubano nacionalizado en España José Legrá Utria , nacido en la intrincada e histórica ciudad de Baracoa en el oriente de Cuba. Para ser un boxeador con 150 combates, de los cuales venció en 135, perdió en 11, y 4 quedaron nulos. Legrá, conocido también como El Puma de Baracoa, a sus 68 años conserva física y mentalmente un estado excepcional de salud.

En Madrid donde reside desde el 1963, el peso pluma es todavía leyenda.


¿Cómo fueron los inicios en el boxeo?


De adolecente en mi pueblo siempre peleaba en la calle, lo hacía para sobrevivir. Limpiaba zapatos, vendía cucuruchos, cuando otro muchacho quería quitarme a mis clientes defendía mi trabajo con los puños. Como en toda buena historia de pugilista, venía de muy abajo, de una familia muy humilde, ocho hermanos, mi padre descargaba barcos en los muelles y mi madre limpiaba casas y fregaba escaleras.

Así me descubrió René Castro, que todos los del pueblo le llamaban Pecao. Me dijo: Siempre andas peleándote en la calle, te he observado, eres bueno, existe en esta ciudad un sitio donde se boxea. ¿Quieres probar y ganar dinero en el cuadrilátero?

Le dije que sí, fui allí, me puse los guantes y le causé buena impresión. Empecé como amateur y de todos los combates que lidié en mi pueblo sólo perdí uno.

¿Su familia aprobó que entraras en ese deporte?

Que yo sepa una madre, o cualquier familiar que de verdad te quiere, no desea que te ganes la vida golpeando a otros y ser golpeado. Ni cuando ganaba en Cuba, ni luego en la cima de mi carrera en España, mi madre en paz descanse, sufrió como cualquier madre que tiene un hijo metido en el boxeo.. Pero esa fue mi elección, posiblemente en esos primeros tiempos no sabía hacer otra cosa que pegar.

¿Por qué emigras?

Los motivos siempre lo he dicho, aquí en España, en Estados Unidos y en Cuba, cuando he visitado a mi anciana madre, recién fallecida.

A pocos años del triunfo de la Revolución el gobierno de Fidel Castro prohibió el deporte profesional y entonces ya no tenía sentido que estuviera en mi país. Vivía del boxeo, como un carpintero vive de los muebles que fabrica, o un agricultor, de la tierra que labra. Me fui a México y luego a Miami.

¿Qué puedes decir del Miami de los 60?

He tenido muchos amigos entrañables en esa ciudad como Luis Manuel Rodríguez quien murió en el 1996, Florentino Fernández, Robinsón García. Miami ha cambiado, como Estados Unidos y el mundo ha cambiado, y creo que para bien. Y hablo de cambios, porque en aquella época sufrí en carne propia la segregación racial, la que nunca había experimentado en Cuba. Recuerdo los bebederos para blancos y para negros, en los ómnibus debíamos sentarnos en los asientos de atrás, ese racismo no solo ocurría en Miami, sino en casi todo el sur de Estados Unidos. Tuvo que surgir el Movimiento de los derechos Civiles y su líder Martin Luther King para que aquello desapareciera. Es increíble como ha cambiado ese país, ahora tiene a Obama, el primer presidente negro de la primera potencia mundial.

En esa ciudad entrenaba de la mano de Luis Sarria, el mejor entrenador cubano de todos los tiempos y la mano derecha de Ángelo Dundee el entrenador norteamericano de los que serían los futuros campeones de aquella época. Allí en un gimnasio ubicado en lo que ahora es el famoso Suoth Beach, en la esquina de Washington y la 5 Calle, aprendí con una disciplina férrea, el arte de pegar evitando que te peguen, el ritmo rápido, casi de danza, que luego me caracterizó en mis combates.

En ese gimnasio que se respiraba una atmosfera como de película, coincidí con el joven Cassius Clay luego conocido como Mohamed Ali, que venía de ganar la medalla de oro de los semipesados en las Olimpiadas de Roma de 1960. Posiblemente por ese encuentro, después, viene la leyenda esa de que mi estilo de boxear era parecido al del campeón norteamericano, él en los pesos pesados, y yo en el peso pluma, comparación que al principio algo me molestaba. Cassius Clay era un fuera de serie y en buena persona, pero a veces caía mal por su arrogancia, con el tiempo la fue aplacando y actualmente comprendo el porqué de tanto orgullo innecesario, que en buena medida estaba relacionada a la situación de racismo que dije existía en Estados Unidos en aquellos tiempos.

¿Qué representa España en el orden profesional?


Llegué a España en 1963 gracias a ese grande del boxeo también de Cuba nombrado Kid Tunero, que desde hacía mucho tiempo ya estaba establecido en Europa, que fue mi guía, mi mentor y que falleció en el 1992 en Barcelona.

Incluso sin haber alcanzado la nacionalidad española boxeaba y al mismo tiempo me iba puliendo. Me hice ciudadano en 1966. España se convirtió en mi segundo país. Aquí me consolidé como profesional, formé parte dentro de mi categoría del que se podría llamar el equipo profesional de boxeo que representaba España, junto a estelares como Pedro Carrasco, Tony Ortiz, también conocido como el Martillo Ortiz y José Arranz.

En el 1967 ya era campeón de Europa, pero llegué a ser ídolo de los españoles cuando el 24 de diciembre de 1968 en Reino Unido derroté al bravo gales Howars Wistone y me hicieron campeón mundial, el segundo español que llegaba a lo más alto del boxeo en la Historia. Fue la apoteosis. Hacía tiempo que España necesitaba un campeón. Gobernaba Francisco Franco, y con ese triunfo, me invitó al Palacio de El Pardo, recuerdo que lo primero que hizo fue regalarme un viejo sueño de mi infancia, un carro del año, un Oldsmobile, siempre me trató con afecto y orgulloso de que hubiera puesto a España en la cima del boxeo internacional, como también lo hizo el que en aquellos tiempos era el Príncipe Juan Carlos, que todavía hoy, siendo Rey de España, cuando nos encontramos me trata de campeón.

¿Por qué se retira temprano del cuadrilátero?

En 1972 volví a ganar el mundial en Monterrey, cuando vencí al mexicano Clemente Sánchez, luego hubo dos derrotas, una en Brasil en 1973 con Edder Jofre, que siempre me ha aparecido injusta, pero así también es el boxeo, y otra el mismo año en Managua, Nicaragua, con Alexis Arguello. Después de esa pelea, creí conveniente retirarme.

Ya no sentía el ímpetu de los comienzos, le hacía cierto rechazo a los gimnasios, al ritmo de vida que debe llevar un deportista si quiere mantenerse a flote, un ritmo durísimo que nada tiene que ver con el de cualquiera persona normal, además quería disfrutar de la vida sin caer en los excesos.










¿Que podría aconsejarle a la nueva generación de boxeadores, especialmente a los cubanos que han salido de Cuba y se han enrolados en el boxeo profesional?

Que aprovechen todos los recursos que ahora disponen los gimnasios y las increíbles facilidades que brinda la ciencia para el mejor rendimiento a la hora de pelear. Algo que nunca tuvimos los de mi generación. El cuadrilátero allá en mi Baracoa natal eran cuatro palos.

No pretendo dar lecciones de conducta a ningún boxeador, ni a nadie, pero les aconsejo que se preparen provechosamente para una vida después de terminada su carrera profesional. Que no se pierdan en las tentaciones licenciosas que genera el dinero obtenido en las victorias. Vemos a diario como famosos del mundo del deporte o de las artes y la cultura terminan muy mal, porque no supieron como conducir sus vidas. Es duro pasar de la fama a la cotidianidad, que significa en muchos casos el olvido. Lo digo por muchos amigos que he admirado y cuyas vidas se han malogrado, por mi compatriota y amigo, el boxeador Duglas Viallant que terminó alcohólico y suicidándose en Miami, lo digo porque también me dio pena ver hace poco una entrevista en un canal de televisión a un buen amigo mío, el excelente pugilista español Poli Díaz, El Potro de Vallecas, que siendo aún un hombre joven, por las adicciones, no es ni la sombra
de  lo que fue.

viernes, 24 de junio de 2011


SOFI OKSANEN LA NOVELISTA DEL HORROR TOTALITARIO

Por Alejandro Lorenzo

La escritora Sofi Oksanen nace en Jyväskylä, Finlandia, en 1977 su familia materna es originaria de Estonia. ¿Cuál es el secreto de que esta escritora ha obtenido con su novela Purga prestigiosos premios como el de Literatura del Consejo Nórdico, Premio Fémina de literatura Extranjera y el Premio a la Mejor Novela Europea del Año 2010?

Una de las respuestas podría ser que Oksanen y su obra, ha entrado en una época de justas reivindicaciones literarias e históricas de autores cuyos países eran casi desconocidos o deliberadamente ignorados
en Occidente.

Cuarenta años atrás este rotundo éxito literario de una desconocida escritora finlandesa era inconcebible. Salvo algunas excepciones, la mayoría de la intelectualidad europea, culta, mayoritariamente auto denominada de izquierda, que ha dominado desde hace mucho tiempo las grandes casas editoriales y han formado parte de las elites de la cultura, se desentendía, esquivaba, la obra de cualquier intelectual que ligeramente criticara a los países que formaban parte o estaban sometidos bajo ocupación, al sistema comunista que lideraba la desintegrada Unión Soviética.

A finales de los 80 y con la entrada del reformista del comunismo Mijaíl Gorbachov, comenzaron a emerger muchos de esos escritores desconocidos internacionalmente y severamente proscritos en sus respectivos países. Salieron a la luz sus desgarradoras biografías, empezaron a traducirse sus obras literarias y el gran público lector pudo saber por medio de esas producciones, lo que ocurrió descarnadamente en la vida de los ciudadanos de esos países.

Oksanen quien debutó en el 2003 con el libro Las vacas de Stalin, cuya obra obtuvo venta arrolladora en los países nórdicos y Francia, le debe por los temas que trata, a esos escritores descubiertos en Occidente.

Lo sorprendente de esta autora es que no padeció el totalitarismo del stalinismo, pero lo ha escrito con una óptica tan precisa como si lo hubiera vivido en carne propia, y que a momentos rememora el ambiente y los personajes de las novelas del clásico escritor ruso Fiodor Dostoievski.

Ella no fue testigo, ni opositora o cómplice de los genocidios perpetuados en aquella larga y fatídica era, ni vivió la segunda guerra mundial, ni la ocupación nazi, ni la desbastadora del Ejército Rojo, sin embargo posiblemente gracias a los testimonios de su familia y arduas investigaciones ahora permitidas, Okasanen revive magistralmente a esas víctimas. La ferocidad y degradación del ser humano atrapados en esos eventos. Retrata la resistencia del hombre y el momento de que esa resistencia es quebrada por el peso de las maquinarias del terror.

Pero otra de las virtudes en su narrativa es la capacidad de alternar el presente y el pasado.





Un recurso que lo utiliza en Purga, fraguada inicialmente como pieza teatral y representada con gran éxito en el Teatro Nacional de Helsinki en 2007 y convertida un año después en novela, que la Casa Editorial Salamandra de España ha publicado en febrero del 2011 con una meritoria traducción del finlandés al castellano por parte de Tula Marjatta, Ahola Rissanen y Tomas Gonzales Ahola.

Purga en finlandés viene del adjetivo puddas que significa limpio, y que también se relaciona con limpieza étnica, limpieza ideológica, deportación a Siberia, palabra que hasta en la infancia y entre la familia de Sofi Oksanen no se mencionaba en voz alta.

La novela se desarrolla en Estonia año 1992 recién recobrada la independencia de la URRS de esta pequeña república báltica.

En una despoblada, gélida zona rural, Aliide Truu, una anciana que malvive en una casa junto al bosque, halla en su jardín a una muchacha visiblemente extenuada y maltratada.

Se trata de Zara, una rusa que representa los tiempos de cambio, Víctima del tráfico de mujeres, una de las tantas nuevas tragedias contemporánea. Una muchacha que ha conseguido huir de unos mafiosos surgidos en el poscomunismo, que con promesas de un mundo mejor en Occidente la han obligado a la fuerza a prostituirse. Zara ha huido de sus captores y ha acudido premeditadamente a la casa de Aliide en busca de amparo.

Nada es gratuito en esta historia, aunque Sofi Oksanen coloque el curso de la trama de una forma que el lector no descubra sus desenlaces y lo mantenga expectante hasta la página final 381

La abuela de Zara, nombrada Ingel, que mantiene una afectuosa y comunicativa relación con su nieta, antes de que esta se marche de la ciudad rusa de Vladivostok hacia su fatídica aventura , le entrega una foto donde aparecen dos mujeres jóvenes, una es ella, y la otra su hermana. En el dorso de la foto está escrita una dirección. Ingel le advierte a su nieta que dada una situación de emergencia puede acudir a casa de su hermana en Estonia, si es que todavía vive. Esa tía abuela desconocida por Zara, resulta ser Aliide , una anciana acosada por la paranoia, por las sombras de la culpabilidad , que fue capaz de cambiar los destinos de su familia acusando como enemiga del pueblo a su propia hermana y causándole el destierro únicamente por la pasión enfermiza hacia su cuñado.

En este punto de la historia Sofi Oksanen expone al lector un amplio abanico de aborrecibles defectos que se ocultan en la naturaleza humana y que se disparan cuando las barreras éticas son destruidas por conflictos bélicos, revoluciones y proceso de instauración que se perpetua de un poder absoluto. Narra con sutil textura y un dominio de la psicología, las causas, las razones que el hombre se somete, llega a formar parte de ese ensamblaje totalitario y represivo, y las vías que lo conducen a ser víctima o victimario, o ambas condiciones dentro de un mismo cuerpo y en un determinado tiempo.

Con Purga trae a la memoria esas muchedumbres enardecidas pidiendo a gritos paredón en las plazas, sin evaluar si eran justas o desproporcionadas estas condenas a esos enemigos de turno. Define como los móviles verdaderos de las delaciones contra familiares o amigos, no responden del todo a una fidelidad a la causa, sino por la envidia y viejos rencores personales que se consuman en venganzas. Hay innumerables Aliide Truu y muchas Zaras, quiere decirnos Oksanen en este texto de múltiples interpretaciones

Pero Sofi Oksanen al parecer quiere que a toda costa no se olvide lo ocurrido con el totalitarismo, ni que vuelva a repetirse en ningún otro país de este maltratado planeta, por eso en declaraciones a la agencia Europa Press declara convincente: "Quería escribir sobre la violencia y sus efectos a largo plazo. Me irrita profundamente que en los años 90, en los Balcanes, hayamos tenido campos de concentración dedicados a la violación sistemática de mujeres. Tras la II Guerra Mundial, la sociedad occidental dijo que nunca más permitiría esos horrores".

viernes, 10 de junio de 2011

EL ROSTRO HUMANO CENTRO DE PHOTOESPAÑA 2011







Por Alejandro Lorenzo
Previa publicación para El Nuevo Herald.


El primero de Junio la Reina Sofia de España junto a la Ministra de Cultura Ángeles González Sinde y acompañada del comisario general de PhotoEspaña, el cubano Gerardo Mosquera, inauguró la XIV edición de PhotoEspaña 2011 en el Real Jardín Botánico de Madrid, donde visitó la exposición Cara al tiempo, una reflexión sobre las edades, el envejecimiento y la evolución física, que recoge obras de artistas
como Esther Ferrer, Péter Forgács, Pere Formiguera, Kan Xuan y Lucas Samaras, entre otros.

El Nuevo Herald considero importante dada la trascendencia cultural de dicho evento conversar con Gerardo Mosquera el curador principal de PhotoEspaña 2011

El Nuevo Herald - Qué representa en su totalidad PhotoEspaña 2011

PhotoEspaña ha sido ideado en esta ocasión de un modo más descentralizado y dentro de una perspectiva muy amplia y libre hacia un tema central: El Retrato. La componen 66 exposiciones diseminadas en distintos centros culturales de Madrid y participan 370 artistas de 55 nacionalidades.
Para tratar de abreviar la lista de las muestras, puedo citar algunas a modo de ejemplo: The Power of Doubt reúne a quince artistas, casi todos procedentes de China, el Sureste Asiático y Europa del Este.
Un mundo audaz. Panamá en ojos de Carlos Endarala singular obra de este fotógrafo de estudio ecuatoriano asentado en Panamá (1865-1954). Cámara Ardiente: Prostitutas de Fernell Franco, comisariado por María Wills en la Sala Minerva del Círculo de Bellas Artes.
Retratos de Fayum en el Museo Arqueológico Nacional que presenta obras que, por su concepto y función, aunque no por su técnica, considero son las primeras «fotos carnet»—o sea, de identificación— en la historia: los retratos de Fayum, expuestos junto con un video de Adrian Paci. Estos retratos constituyen un caso único en la historia del arte. Fueron realizados por pintores griegos en varias ciudades del Egipto romanizado, entre los siglos I y IV después de Cristo,







ENH-¿Y por qué Retratos?

Cuando pensamos en retrato pensamos en un rostro, ya que ninguna otra parte del cuerpo es capaz de expresar de modo tan claro los sentimientos, estados de ánimo y deseos, al mismo tiempo que deja las marcas de la vida. El rostro es el principal portador de la identidad del ser humano. La memoria está habituada a reconocer visualmente a las personas principalmente por sus caras. En todos lados nos exigen photo-IDs, en los aeropuertos nos «retratan», la policía realiza retratos-robot de criminales para intentar localizarlos… todo debido a la facilidad inmediata de identificación que permite el rostro. De ahí que «dar la cara» signifique identificarse para asumir y afrontar algo.
Pero no se trata solo de un conjunto de rasgos que portan una identidad y permiten la identificación: el rostro refleja un carácter, una personalidad y para los que creen en el alma, el rostro es una parte capaz de trasmitirla. El rostro no es solo identidad: es también una máquina de comunicar.

ENH- Qué puedes decir particularmente de FaceContact otra de las tantas muestras que se exiben en esta edición de Photo España 2011 y en la cual de cierta forma también has curado particularmente.

En la sala de exposiciones del complejo teatral Fernán Gómez. Face Contact reúne a 31 expositores e incluye otra muestra —es decir, una exposición dentro de la exposición. Su título es un juego de palabras con la expresión inglesa eye contact, que refiere al contacto visual entre dos personas que se miran a los ojos. Alude al retrato como comunicación, a la exterioridad del rostro retratado que busca conectarse con la cara del espectador.

FaceContact no tiene como objetivo establecer lineamientos canónicos para el resto de las exposiciones, pero podríamos decir que tiene una personalidad propia como las tienen las restante. Si las distintas exposiciones del festival han presentado y discutido diversos aspectos de esta plataforma, Face Contact actúa como una suerte de «nave insignia» del evento.

ENH-Participan en FaceContac tres 3 artistas y una curadora con su propio proyecto nombrado Quinceañeras, los cuatro son cubanos, podría dar más detalles sobre las obras y las propuestas de los mismos, especialmente el valiente trabajo de la bloguera Yoanis Sánchez.



Empecemos por José Iraola un camagüeyano nacido 1961,que reside en Miami. Este artista fotografía rostros que aparecen en una pantalla de televisor, son figuras diluidas, cinéticas, desfiguradas por la velocidad. Un medio fotográfico en movimiento que Iraolala convierte en una pieza de arte fotografía unica. Jeanette Chávez nacida en La Habana, 1980 es una talentosa joven fotógrafa cubana con muchos premios y participaciones internacionales que con una expresión fija, mediante su vídeo —que casi parece una foto— transpira tras el semblante impávido, emotividad, dramatismo cuando rueda una lágrima.

La Comisariada cubana Giselle Victoria Gómez sorprende al público con Quinceañeras una serie de fotos de estudio que se realizan en Cuba como parte del tradicional rito popular de las muchachas que llegan a los quince años de edad, con las que preparan álbumes decorados, muchos manipulados en Photoshop que teatralizan un mundo delirante en medio de una sociedad en permanente precariedad, una contradicción costosa para los padres cubanos con míseros salarios que complacen las fantasías de sus hijas que quieren un cuerpo de Shakira, ser fotografiadas conduciendo un coche de lujo, aparecer que viajan a París, o ser novia de Brad Pitt… en fin, Quinceañeras demuestra un acontecimiento que cincuentas de sistema declarado socialista y anti pretensiones burguesas no ha podido erradicar en la sociedad cubana.






En cuanto a la bloguera opositora cubana Yoani Sánchez desearía informar que es invitada como jurado en PhotoEspaña, es más, ella forma parte del jurado pero hace esta función lamentablemente desde la isla. Una vez más las autoridades cubanas le negaron el permiso de salida al extranjero y como siempre sin darle una explicación a tal absurda negativa. (A mí, Papa Estado me dio 75 días de permiso)
En una ocasión Yoani Sánchez sorprendió a los agentes que la vigilan sin cesar en los alrededores de su casa, les tomó fotos y las subió a su blog Generacion Y. Ella título estas fotos Cazadores cazados. Esos retratos muestran al mundo como los espías con toda impunidad para espiar han sido espiados, los rostros de estos vigilantes, de nuevo los rostros, han sido captados y mostrados al mundo, invirtiendo la situación de poder. Los vigilantes aparecen sacados de paso en esta retratista testimonial, que revela las caras encubiertas de todo un sistema represivo.

Cazadores cazados de Yoani Sanches
 













El Inmenso Silencio

' EL INMENSO SILENCIO A mi buen padre Regresaba de estar con mi padre en sus últimos momentos. Me había esperado, no sé cuán...