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jueves, 2 de diciembre de 2010



















LA PREMIADA NOVELA DE PEDRO ÁNGEL PALOU


Alejandro Lorenzo

El escritor mexicano Pedro Ángel Palou resultó finalista del Premio Iberoamericano de Narrativa Casamérica 2009 con la novela El dinero del diablo publicada el mismo año por la Editorial Planeta. Anteriormente el escritor alcanzó el éxito en las librerías donde llegó a vender 35 mil ejemplares con la biografía del dictador mexicano Porfirio Díaz.

La presente, es una novela que trata una serie de asesinatos, demasiados, para ser creíbles, en las
recamaras del Vaticano. Para investigarlos convocan al sacerdote Gonzaga, experimentado
detective y a su colaborador el forense israelita Shoval (Holmes y el Doctor Watson)

El autor pretende combinar controversiales acontecimientos de la historia con el clásico género policiaco y de intriga que implican principalmente al Papa Pío XII su relación con Mussolini (antes de ser Papa) y con Adolfo Hitler durante su papado.

Palou señala sin aportar pruebas, que Pío XI (Achille Ratti) fue asesinado fruto de una conspiración que dará paso al “Papa de Hitler”, Eugenio Pacelli, quien tomaría el nombre de Pío XII. La novela juega con dos tiempos que corren casi paralelos, uno, alrededor de la muerte del Papa Pío XI y otro que ocurre en nuestros tiempos cuando se quiere canonizar a Pío XII.

Aunque el escritor, considerado en el mundo académico como un prestigioso intelectual, asegura que esta novela es fruto de una larga y profunda investigación, sin embargo insertar y combinar la compleja y a veces hasta relativa verdad histórica con la ficción elaborada a partir del género policiaco o de intriga es posiblemente el principal punto débil de la obra. Esa mezcla trae irremediablemente confusión al público lector, que asimilara como veraz una narración donde la frontera que divide la ficción con la investigación dentro del campo de la historia, ha sido premeditadamente quebrada, fundida, y hasta peligrosamente parcializada.

O se hace ensayo investigativo sobre el papel del Vaticano en la Segunda Guerra Mundial y sus relaciones con el fascismo de Mussolini y Hitler, valido y sumamente esclarecedor, aunque se reduzca las venta a un público especializado, o se realiza pura creación literaria sin colocar elementos altamente acusatorios y no demostrables contra la máxima jerarquía de la iglesia católica.

Al incursionar estos acontecimientos de la forma en que lo ha realizado el autor en El Dinero del diablo, siempre queda una zona en tinieblas donde se desdibuja que es lo real y que es lo imaginado, y si estamos leyendo un texto donde implica un asunto tan trágico como el exterminio de personas, sin duda con sus culpables, encubridores y colaboracionistas de la barbarie del fascismo, por ética, no debería dejar plantando en esa zona indeterminada, neblinosa, al lector.

Sin embargo, ese tipo de literatura, para muchos detractores que la consideran como destinada a satisfacer el morbo de los teóricos de la conspiración, abunda y se repite hoy en día con extraordinarias ganancias en el mercado, tanto en el que concierne al mundo de las casas editoriales, como el de la industria cinematográfica y el periodismo.

Basta tomar algunas hipótesis, algunos sucesos del pasado, como los recientes, para que ciertos escritores fabriquen en algunos casos con acertada calidad estética, una obra que se ofrece como creíble pero a la hora de profundizar, si es que se hace, se demuestra su inconsistencia y falta de evidencias.

Recordemos El Código Da Vinci de Dan Brown que con un tema menos probatorio guarda cierta conexión con la premiada novela de Palou y que causó revuelo y enconadas discusiones sobre sus controversiales argumentos en torno a los orígenes del cristianismo y la vida de Jesús de Nazaret.

Estos géneros enrarecidos y clasificados como históricos, políticos, religiosos, condimentados con actos de intriga, violencia, espionaje, secretos de Estado revelados, o en proceso de que lo sean, serían inofensivos, pasarían a la literatura del entretenimiento, sino fueran tomados sus contenidos y las teorías que manejan y proyectan, como verdades por parte de gente de todo tipo y de cualquier tendencia política e ideológica que hacen de estas su plataforma conceptual y que la entregan a sectores de la sociedad propensos a creerla .

De esa forma nos encontramos con personas cultas, con un alto coeficiente de inteligencia, que escriben textos e imparten conferencias, donde afirman, por ejemplo, que los acontecimientos del Septiembre 11 2001 fue producto de una conjura macabra y calculada por el propio gobierno de Estados Unidos durante el periodo de la presidencial de G W. Bush.

Personajes como el ex gobernante Castro ha creído o por conveniencia política se hace que lo cree, de que existe un gobierno mundial compuesto por acaudalados que rigen los destinos de la humanidad, partiendo de su lectura de la trilogía El Club Bilderberg escrita por el lituano ruso radicado en España Daniel Estulin.

Dado lo expuesto sobre esa clase de literatura que requiere un análisis riguroso sobre sus funciones y sus consecuencias, vale indicar que la novela de Pedro Ángel Paulo con indiscutible valores narrativos que con seguridad cautivaran al lector, requiere de una advertencia indispensable:Todo lo que se cuenta pudiera ser posible, como también es factible que buena parte de lo que se cuenta carezca de veracidad.

viernes, 26 de noviembre de 2010





Jordi Sierra i Fabra   
                    Eliacer Cancino



                                                                 

PREGUNTAS A DOS ESCRITORES ESPAÑOLES DE VISITA EN MIAMI



Alejandro Lorenzo.



El lunes 15 de Diciembre a las 7 de la noche el salón del Centro Cultural español en la ciudad de Coral Gables recibía a dos escritores de reconocida trayectoria internacional, muy diferentes en su personalidad y en su estilo como narradores, pero que los entrelaza el quehacer y dedicación en el campo de la literatura infantil y juvenil . Se trata del catalán Jordi Sierra i Fabra, y el sevillano Eliacer Cansino

El propósito de la presencia de ambos en dicha institución era impartir una disertación sobre la Novela Realista a cargo de Jordi Serra y por parte de Eliacer Cansino acerca de la Novela de Formación. Ambos escritores han recibido el Premio de literatura Infantil y Juvenil que otorga el Ministerio de Cultura de España y por esa razón, entre la labor que desarrolla el Consulado de España y específicamente su sección de Educación en Miami fueron invitados para que sostuvieran encuentros con alumnos de diferentes escuelas de esta ciudad que tienen el castellano como su segunda lengua. Jordi Serra presentó su libro Enigma Maya y Eliecer Cansino El Misterio Velásquez, Las Meninas.

Aprovechando su estancia de una semana en Miami El Nuevo Herald aprovechó para realizarle a ambos una entrevista. Preguntas a Jordi Serra:

Dado el volumen de obras publicadas y la diversidad de géneros: literatura infantil o juvenil, de aventuras, ciencia ficción, histórica, policiaca, ¿cuál considera que el público y la crítica te reconoce?

Es difícil porque desde muy joven he estado escribiendo de todo, desde periodismo relacionado con el mundo del rock hasta lo que se considera propiamente literatura. Por lo que tengo desde hace mucho tiempo una diversa gama de público lector.

En la narrativa me considero y me han considerado un escritor realista, de un realismo crudo, soy además un escritor comprometido con esa realidad que capto y que casi siempre esta relacionada con un conflicto social que se deriva en tragedia. Toco el tema de los desplazados por la guerra en Colombia, los niños y niñas guerrilleros de la FARC que en lugar de jugar, o estudiar, andan por la selva con fusiles que a veces son más altos que ellos mismos. La vida, el drama de esa gente y de esa juventud me interesa y me conmueve, como también he creído que es necesario escribir acerca de los desaparecidos bajo la dictadura en la década del 70 en Argentina, o en el caso de Chile, el golpe de estado de Pinochet que me inspiró a realizar una biografía sobre un cantante sumamente importante en esos tiempos como lo fue Víctor Jara, un artista despiadadamente asesinado por los militares, y esa narrativa basada en esos hechos tiene el propósito de traer a las nuevas generaciones momentos de la historia de sus respectivos países que ellos no vivieron . No sabes como muchos jóvenes chilenos que residen en España me agradecieron que escribiera sobre Víctor Jara, porque ellos no sabían de sus canciones, y si no hubiera traído al presente a ese trovador, posiblemente hubiera pasado al olvido.

El dinero que hago con mi obra lo revierto en dos Fundaciones que llevan mi nombre. Eso también lo considero una labor de compromiso es como devolverle con agradecimiento las experiencias que me han transmitido y la hospitalidad que me han ofrecido cuando he estado en sus países. Ambas instituciones actúan de forma independiente y con autonomía propia. La Fundación Jordi Sierra i Fabra en España que su primer objetivo es ayudar a jóvenes escritores y que se basa en un premio literario para menores de 18 años, que además de la dotación económica, la obra ganadora es publicada.Y la Fundación Taller de Letras Jordi Sierra i Fabra para Latinoamérica, donde tiene específicamente su sede en Medellín, Colombia, región azotada por el enfrentamiento entre la guerrilla y el gobierno, los paramilitares y el narcotráfico. Es más, la de Medellín, tiene objetivos mucho más amplios y la integran profesionales reconocidos del mundo cultural colombiano cuyos objetivos son dar seminarios, conferencias, formar profesorado, bibliotecarios y con todo lo que esté relacionado con la literatura, con especial énfasis, en la literatura infantil y juvenil.

Los interesados en el tema cubano en el 1997 quedaron impactados con tu novela: Cuba. La Noche de la Jinetera que abordas partiendo de la perspectiva española, la problemática de la prostitución y el turismo sexual con sus consecuencias dentro de la sociedad cubana. Podría ahondar sobre esta novela que se ha convertido en un betsseller.

Efectivamente recientemente se ha reeditado con éxito de venta esta novela. Recuerdo que viaje a Cuba por siete días y me hospedé en el hotel Comodoro y una noche desde mi habitación escuché a dos españoles que ahí también se hospedaban alardear en alta voz sobre su experiencias sexuales con las Jineteras, lo que decían aquellos sujetos me causó una profunda indignación. Entonces me dije que bien valía la pena abordar una historia acerca de ese submundo. Entrevisté en esos siete días a un grupo de muchachas de diferentes edades que ejercían la prostitución, recogí sus historias. Además me encontraba en una Cuba sumida en una de sus peores crisis, el estallido de una revuelta conocida como el Maleconaso, y la dramática estampida de los balseros hacia el sur de la Florida, pero todo esto era un paisaje social que me servía para la historia que iba contar y que siempre iba a ser contada desde el punto de vista del extranjero, un español, en este caso por mi personaje de ficción Daniel Ros, un periodista encargado de retomar el reportaje que el periódico había encargado inicialmente a un colega asesinado en Cuba en extrañas circunstancias.

En el 2001 se publicó Regreso a La Habana - Ediciones del Bronce, con un tema también sobre Cuba, más reflexivo. Se trata de la historia de tres españoles de diferentes clases sociales y de diferentes problemática personal que viajan a Cuba y allí encuentran a Tatiana, con la que cada uno vive una historia de pasión y sexo mientras dura su estancia en la isla. Todos ellos prometen volver a buscarla, pues el deseo de ella es abandonar Cuba. El final de esta historia lo dejo en suspenso para incitar al lector a su lectura.

Preguntas a Eliacer Cansino (Sevilla 1954). Has sido profesor de filosofía en varios prestigiosos institutos en Sevilla, y este año has recibido un importante premios ¿De qué forma incide la filosofía en tu literatura?

Este año ha sido de gran satisfacción para mí como escritor, obtuve el Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil de 2010 que otorga el Ministerio de Cultura de España por Una habitación en Babel ( Editorial Anaya) y esta misma novela, en el 2009 había recibido el premio Anaya. Los protagonistas principales de esta novela son un chico inmigrante africano Nor y Ángel su profesor que tras luchar por no implicarse, finalmente se ve envuelto en la problemática de su alumno.

Me ubicaría en la corriente filosófica del existencialismo, abordo los temas si se quiere dentro de esa línea, muy cercano al del franco argelino Albert Camus. Trato de plasmar en lo que escribo el mundo interior que llevo. Me interesan los temas eternos: la solidaridad, la vida y la muerte, el amor, la integridad del hombre, sus sueños y sus frustraciones, con un toque humanista de superación, de esperanza, porque principalmente toda literatura dirigida a la infancia y a la juventud creo que debe tener un fin esperanzador.

Cuando leíste en el Centro Cultural Español dos de los breves relatos que componen el libro El paragua poético se pudo descubrir una fuerte presencia de la poesía. ¿Qué puedes decir de este libro?

Es una colección de breves historias que parte de situaciones y de objetos comunes, insignificantes y que trato de conducir al lector hacia lo insólito, hacia lo inusitado, a que descubra que detrás de un paragua desvencijado puede existir una historia, un mensaje más complejo. Y lo que parece limitado, insignificante, inmóvil, cobre vida y haga despertar a quien lo lea la fantasía.

Comencé escribiendo poesía, creía haberla abandonado definitivamente, pero lo poético al parecer continuó presente en la prosa, posiblemente porque en la realidad, en nuestro entorno, existen elementos que son y se vuelven poéticos, es una actitud de como se mire la vida, una forma de aproximarse a la realidad de otro modo, desde otra perspectiva.

viernes, 30 de julio de 2010




LA  OTRA CARA  DEL PARAISO.


Por Alejandro Lorenzo.














Manuel Ballagas nos entrega su primera novela, Descansa cuando te mueras, Edición Lulu 2010 con doce capítulos que chocan contra ese lector que todavía esta convencido de la existencia del sueño americano o que a veces cierra los ojos ante ciertas realidades que no guardan relación con ese sueño.
Doce historias perfectamente hilvanadas que podrían llegar a multiplicarse hasta lo interminable y no harían decaer el interés en su lectura, porque cada una es una descarnada y vital aventura en el mejor estilo del denominado realismo sucio.
El tema gira en torno a un refugiado político cubano, Manny, que arriba al anhelado Estados Unidos. Vive en La Pequeña Habana, en la Saguesera, una comunidad multiétnica emplazada en el gran Miami y enmarcada en el tiempo a mediados de los 80 que poco se distancia su vigencia al de la década de los 90 y menos al de estos diez primeros años del siglo XXI con su hilera de rascacielos semivacíos por la crisis inmobiliaria, el desempleo galopante y los recortes drásticos a los programas sociales que arrojan prácticamente a la calle a desamparados enfermos mentales, drogaditos y una abundante variedad de seres en permanente conflicto social.
Manny es un simple hombre que trata de trabajar honradamente cobrando a clientes de la Pequeña Habana instalaciones de TV por cable. En cada domicilio que entra se ve envuelto en situaciones que evocan las absurdas y sorpresivas escenas de los Films del director norteamericano Quentin Tarantino ( Pulp Fiction)

Luego de un asalto a su domicilio y la violación por parte de los malhechores de su mujer, trata de escapar hacia Nuevo York en busca de un ambiente mejor, pero un amigo lo convence de que regrese. Llega a comprender que cambiar un gettho por otro y además que desconoce, no es una buena solución. Reflexiona: La Saguesera, un verdadero antro de morralla y salación, pero al menos poblado por un tipo de bestia conocida. Y más adelante apunta: De todas formas, ya estaba cansado de huir, de escapar, de perseguir quimeras, de fugarme. El frío no está en nada, pensé. Para el calor, esta el aire acondicionado.

El sexo, en esta novela es explicito, crudo, y constate. Ballagas hace difícil a cualquier crítico describir algunas escenas en ese orden, sin escandalizar a cierto público lector no habituado a este tipo de narrativa.

Indudablemente este autor es un heredero de los escritores transgresores de la literatura norteamericana: Charles Bukowski y particularmente Henry Miller, que con sus novelas, todas censuradas en una época en los Estados Unidos por ser consideradas obscenas, Trópico de Capricornio 1939 es una de ellas , liberó a la literatura americana del puritanismo y los tabúes sexuales existentes.

Es curioso que este escritor, un reconocido periodista en los medios de comunicación tanto hispano como de Estados Unidos y que durante décadas ha trabajado en periódicos como The Miami Herald, The Wall Street Journal y antes de jubilarse  fundador del suplemento en español The Tampa Tribune, halla lanzado su primera obra literaria con un tema tan demoledor y con un personaje como Manny que cuando se leen los primeros capítulos descubrimos que es la antítesis del exitoso Ballagas real, el mismo que escribe en un articulo que conmemora sus 30 años de arribo a Estados Unidos por el éxodo del Mariel y en donde confiesa: Cuando salí de la embajada pesaba apenas 99 libras. Treinta años después, peso 50 libras más; todas se las debo a mis esfuerzos y a la bondad del Tío Sam, que me acogió como un buen samaritano y abrió para mí todo un universo de sueños que hasta ese momento hubiera supuesto inalcanzables. Las 50 libras trascienden, por lo demás, la simple masa corpórea; he crecido también, sin duda, en otros órdenes menos pedestres. El rostro en mi nuevo pasaporte es el de un ser humano más gordito pero igualmente realizado, satisfecho, que ha alcanzado cumbres profesionales envidiables y ha echado raíces en una tierra generosa donde el arduo trabajo tiene recompensas que nunca hubiera podido siquiera concebir en la patria de mis ancestros.

Contradicciones. ¿Y qué sucede con alguien que no alcanza ese éxito promulgado por el autor como algo intrínsico en el país de las oportunidades? Puede que ese hombre o ese conglomerado de hombres se conviertan en criaturas fuera de la norma y posteriormente se tornen en permamentes olvidados sociales. Cómo es posible, se preguntarían algunos lectores de este libro, adentrarse a un mundo violento, sórdido, sin esperanzas, sin haberlo vivido y sin terminar convertido en un fracasado como lo es en definitiva el tal Manny de la novela? Un personaje que escapa de un infierno totalitario para entrar, al parecer por lo que narra Ballagas, en otro.
Quizás Descansa cuando te muera resulta un texto cargado de fatalismo y estancamiento, escrito por un escritor políticamente correcto pero que evidencia transparentemente que delante o detrás de una ciudad, que se vende como un ejemplo de rápido desarrollo económico, tocada por el glamour, el turismo internacional y de una prospera industria de la nostalgia relacionada con una republica cubana irremediablemente desaparecida, habita otro mundo asfixiante donde es casi imposible habitar.

                                          Quillermo Rosales

Manuel Ballagas se inserta en esta corriente del desencanto que muchos escritores cubanos de dentro o de fuera de la ínsula han estado produciendo. Sin crear analogías, porque cada uno lleva consigo su facturación propia, Descansa cuando te muera esta conectada de cierta forma con la exitosa novela Trilogía Sucia de la Habana, de Pedro Juan Gutiérrez, y en el exilio, primero, a la conmovedora Boarding Home del desaparecido Guillermo Rosales, o rebautizada recientemente por la casa editorial Siruela como La Casa de los Náufragos.

Es un homenaje póstumo a Carlos Victoria con ese impactante libro de cuentos Las Sombras en la Playa. Edición Universal, El Portero de Reynaldo Arenas, Las aguas oscuras del amor de Carlos Díaz Barrios y en el campo de la poesía no podemos dejar de incluir a un raro y desventurado poeta cubano nombrado Leandro Eduardo Campa que plasmó en su único poemario publicado en Miami, Little Havana Momorial Park, unos personajes y un ambiente sobrecogedor, pero desde la muerte, similar al que Ballagas ha plasmado en su novela
Esta radiografía de la cara fea del supuesto paraíso convence y nos hace reflexionar. Lo logra, porque Manuel Ballagas cumple la adecuada regla de oro de todo gran escritor, el desdoblamiento, esa capacidad de distanciarse de sus vivencias personales y de su verdadero entorno, con los espacios por donde se mueve el sujeto principal y los secundarios, que él valientemente ha creado.

martes, 13 de julio de 2010

EL MITO DE UN POETA MALDITO






LA BIOGRAFIA DE UN CONTROVERSIAL POETA



Por Alejandro Lorenzo.



El Mensajero es la segunda edición 2003 que la editorial Alfaguara publica de esa biografía minuciosa que escribió en el 1997 el novelista y cineasta colombiano Fernando Vallejo, autor de la novela La Virgen de los Sicarios, Alfaguara 1994 El Mensajero esta directamente relacionada con la vida del compatriota suyo y uno de los singulares poetas hispanoamericanos, Miguel Ángel Osorio. Santa Rosa de Osos, 29 de julio de 1883 más conocido por el seudónimo de Porfirio Barba Jacob, que también fue periodista en el campo de la crítica literaria, y fundador de periódicos y revistas en países de Centroamérica y México donde residió hasta su muerte en 1942 el mismo año en que Fernando Vallejo nació.

Quien lea este libro, el primero de Vallejo de impacto internacional, comprobará que se esmeró con la sobriedad y objetividad propia de un historiador y logró una capital fuente de consulta para quienes se interesan por uno de esos escritores considerados malditos. Por lo que nos narra Vallejo, Barba Jacob reúne todos los requisitos para esa, a veces arbitraria y compleja categorización.

Posiblemente Vallejo a la hora de escribir El Mensajero se identificó más con la vida de Barba Jacob, que con su poética y demás trabajos literarios. En la biografía narra sus descabelladas actividades literarias y su excéntrica vida, pero no se adentra a un análisis de su producción literaria, posiblemente eso lo deja en manos del lector interesado y los especialistas, que al indagar a fondo, pueden desencantarse y coincidir con el juicio de algunos críticos literarios contemporáneos que afirman que la obra de Barba Jacob es más escándalo por lo que decía y hacia públicamente, que por la calidad y estilo de sus escritos.¿Injusto este criterio? Desde una óptica del presente no lo es, pero en su tiempo, aquella orientación posmodernita en sus versos, con algunos ribetes simbolistas, encajaban perfectamente en la categoría de literatura de vanguardia que causó admiración y reconocimiento entre el público latinoamericano amante de la entrada de nuevas corrientes que rompieran aunque fuera parcialmente con los cánones literarios establecidos.

Fernando Vallejo que ha demostrado a lo largo de su literatura y sus realizaciones cinematográficas introducirse por esos mundos intransitables donde abundan gente dura, marginales, raras, estrafalarios y ferozmente crueles, comprendió que con Barba Jacob tenia un excelente personaje y un exitoso tema para explotar.

Se podría resumir que Barba Jacob hacia el 1902 escribe una novela titulada Virginia, incautada por las autoridades de Santa Rosa, Colombia, por considerarla inmoral Sus poemas que recitaba a la intemperie o en un elegante salón de conferencia, escandalizaban a la sociedad colombiana y Latinoamérica con su exaltación y defensa explicita del homosexualismo. Adoptó un sinnúmero de sobrenombres, cada uno con diferentes personalidades y variados ropajes. Hizo un caótico peregrinaje por Suramérica, Centro America y el Caribe muchas veces resultado de su transgresora conducta. Por ejemplo: fue amigo del dictador Porfirio Días, por lo que tras el derrocamiento del mismo tuvo que escapar a Guatemala de donde debió salir en 1915. Viaja a Cuba, retorna en el 1918 a México, escribe una supuesta biografía de Pancho Villa que luego pierde, es expulsado por el presidente Obregón, se radica en Guatemala donde es sacado en 1924, por el general Ubico. Se instala en El Salvador, y luego es deportado por el presidente Quiñones. En Hondura se hace pasar por cura, luego viaja a Nueva Orleans y al poco tiempo a Cuba. En 1926 llega a Lima, un año después regresa a Colombia; tras algunos recitales y trabajar en el diario El Espectador, se marcha para no volver a su tierra. Vivió nuevamente en Cuba, en donde conoció a Federico García Lorca. En 1930 se radica definitivamente en México.

En la biografía se despeja la inquietud si Barbaba Jacob fue tolerado o no por la sociedad que le toco vivir. Y se puede afirmar que no todo fue tormentoso en la vida de este peculiar personaje. Hay matices. Hay balance. Si nos ceñimos por lo que nos narra Vallejo, el poeta colombiano también gozó de cierto margen de libertad y admiración por parte de la sociedad latinoamericana de su época, y en testimonios que aparecen en este libro puede considerarse que en muchos momentos de su vida tuvo un trato privilegiado de parte de gobiernos e instituciones.
Fernando Vallejo recopila datos y hace entrevistas por todos los países por donde transitó este escritor irreverente y siempre al borde de los extremos, que se convirtió luego de su muerte en una leyenda.
Para separar el mito de Barba Jacob con lo que en realidad fue e hizo, Vallejo reconstruye un mapa humano y cultural, donde intervienen importantes intelectuales, personalidades de la diplomacia, la política, benefactores de la cultura, promotores artísticos, que tuvieron en determinado tiempo y bajo diversas circunstancias relación con el poeta. Todos ellos, incluso los detractores, directamente o a través de terceros, aportan diferentes versiones sobre uno o varios acontecimientos donde el biografiado intervino, contribuyendo que la investigación adquiera matices y la verdad en la vida de este hombre sea calada a fondo, aunque ese retrato exacto, abarcador, a momentos, el lector llegue a creer, por lo inverosímil de una cadena de situaciones, que es pura ficción originada por el escritor.
Hasta cierto punto El Mensajero quizás contribuye, sin proponérselo, a robustecer esa imagen redundante que el público medio tiene de los artistas como individuos bohemios, extravagantes y en algunos casos capaces de transgredir las fronteras de la ley, y hasta cierto punto alienta en sectores de ciertas sociedades al prejuicio hacia los valores intrínsicos de la obra que generalmente no se relacionan con la vida de aquellos
que la producen.
Ese perfil de artista marginado, ha sido desde finales del siglo XX hasta el presente explotado al máximo por el cine, la literatura, tanto de calidad, como el destinado con fines comerciales, que complace a los que con cierta fascinación escudriñan la conducta de esos creadores Y esto ha creado un debate con sus derivados cuestionamientos, entre los estudiosos de la historia del arte y de la literatura
Qué aporta conocer la vida privada y extra cultural de los artistas famosos. Qué es lo importante, por ejemplo, el universal poemario Iluminaciones de Arthur Rimbaud o sus tormentosas relaciones amorosas con el poeta Paul Verlaine o una cronología detallada de la última etapa de su corta vida cuando dejó de escribir definitivamente y se convirtió en mercader en los bajos fondos del norte de África. El Mensajero hace reflexionar sobre el papel del intelectual con la sociedad, la interacción entre figuras de la cultura y el poder, entre las leyes y la conducta de un artista ante las mismas. Esos tópicos candentes, polémicos, constituyen de este texto su principal trascendencia.

domingo, 20 de junio de 2010

LAS MULTIPLES LECTURAS DE UNA NOVELA




Por Alejandro Lorenzo


                                                                                                                                                                                
El Lector publicada en 1995 es una novela escrita por el alemán Bernhard Schlink y tras el éxito del films fue reeditada recientemente al español por Vintage una división de la editorial Random Hause.
Con ella nuevamente nos encontramos frente a un libro concerniente al horror que se desprende de las utopías. En este caso, la utopía del Nacional Socialismo bajo el mando de su líder absoluto Adolfo Hitler, que arrastró, comprometió, e hipnotizó, a una considerable, para no decir totalidad, del pueblo Alemán, y que con su consolidación en el poder, desencadenó primero, el sometimiento a buena cantidad de naciones del planeta, y en su expansión, provocó el inicio de la sangrienta Segunda Guerra Mundial que finaliza con la derrota del régimen nazi por parte de los aliados: Estados Unidos, Gran Bretaña y Unión Soviética.
La novela se divide en tres partes. La primera, el personaje principal, Michael Berg, cuenta de su relación amorosa secreta con la cobradora de tranvía Hanna Schmitz, que se establece cuando él tiene 15 y ella 36 años y que se ve marcada sobre todo por las largas sesiones de lectura en voz alta que Michael realiza para Hanna.
En esta primera parte, el lector llega a creer que se trata de un idilio prohibido, sin graves consecuencias. Solamente algunas referencias del modo en que la misteriosa Hanna trata al adolescente, hace sospechar que detrás de esa mujer y su desigual relación con el muchacho, se esconde una historia siniestra.
Un día, Hanna desaparece sin deja huella.
La segunda parte, que viene siendo el nudo fundamental de la narración, es cuando el joven talentoso Michael estudia leyes y recibe la tarea de observar juicios contra criminales de guerra. y nuevamente se vuelve a encontrar con Hanna, que resulta ser una de un grupo de antiguas guardias del campo de concentración de Auschwitz, que son juzgadas como presuntas responsables de la muerte de un grupo de prisioneras, justo en los días del desmantelamiento del mencionado campo de concentración y de la desbandada de las tropas alemanas por el avance de los aliados.
Durante el juicio Michael descubre que Hanna es analfabeta y por vergüenza de aceptarlo, resulta condenada como la principal responsable de aquella masacre.
Pero es aquí donde el lector se encuentra con varias lecturas y cuestionamientos. El protagonista expone que al amar y al mismo tiempo condenar a una criminal de guerra como era Hanna, se establecía también un contradictorio sentimiento de amor y repulsión.
Si la mayoría de los alemanes unos más comprometidos que otros, jugaron un rol dentro de aquel régimen, ¿de qué forma, él y los de su generación, podían establecer un arreglo conciliatorio a la hora de juzgar a la generación de sus predecesores?
Los que han sufrido en el mundo dictaduras que se han prologando por cuatro o cinco o más décadas, la novela El Lector provoca otra especulación histórica escalofriante.
¿Qué hubiera ocurrido si Adolfo Hitler no rompe el tratado Ribbentrop-Molotov y no lanza la descabellada invasión al vasto territorio soviético, que sus altos oficiales le pidieron rotundamente que no hiciera?
Posiblemente el Tercer Reich no hubiera sido derrotado en su totalidad y no se sabe por cuanto tiempo su poder y su ideología habrían quedado indemnes.
Entonces si lo hipotético se transfigurara en un hecho real ¿Acaso el joven protagonista de la novela y la mayoría de su generación, no hubieran jugado un papel importante dentro de aquella dictadura salvada por la sensatez de sus estrategas?
¿Y la hermosa amante Hanna en lugar de terminar el resto de su vida en la cárcel, no gozaría en la vejez de una decente jubilación por su larga y esmerada labor en los campos de exterminios?
El otro aspecto algo polémico e inconsistente desde el ángulo de la verdad histórica, es el desmedido complejo de analfabeta que padece Hanna, y que el escritor veladamente lo utiliza através de Michael, para hasta cierto punto eximirla de culpa por haber participado de las atrocidades de la maquinaria nazi.
Cabe preguntarse si esa vergüenza de no reconocer que es una analfabeta responde también a una reacción de amor propio que linda con la soberbia, ya que para la conciencia colectiva en la época de la Alemania del Führer, era inconcebible y bochornoso que un alemán, fuese hombre o mujer, perteneciente a la raza aria, supuestamente el resumen humano de superioridad y perfección, resultara ser una iletrada, capaz incluso de salvar por un tiempo algunas prisioneras de ser ejecutadas en las cámaras de gas, para que estas, en su aposento, hicieran el trabajo de leerle en voz alta. El mismo recurso que en los primeros años de la posguerra utiliza con el adolescente Michael
La tercera y última parte del libro trata acerca del desenlace entre Michael y Hanna. Michael con 41 años, divorciado, padre de una niña, y con una lista de relaciones truncadas debido en parte a los traumas emocionales provocados por aquella relación y sin adoptar más contacto con ella durante su encarcelamiento, le envía paquetes postales con grabaciones de libros. Esta práctica, finalmente incita a Hanna a aprender a leer y escribir. Cuando Michael por medio de la directora del penal se entera de que Hanna será indultada, decide finalmente visitarla al penal y se encuentra con una mujer acabada física y mentalmente. En dicho último encuentro Hanna ha leído buena cantidad de publicaciones concernientes al Holocausto y le confiesa a Michael que esas victimas la visitan cada día. Michael se compromete a buscarle vivienda y trabajo. Sin embargo, Hanna se suicida el día antes de su liberación.
Hanna deja como heredera de sus ahorros a una de las únicas sobrevivientes del campo de concentración del cual ella había sido guardiana y encarga a Michael para entregárselo, sin embargo cuando Michael visita a la mujer en New York, ésta rehúsa recibir el dinero por considerar que sería otorgar el perdón a Hanna.
De esta manera, Michael dona el dinero a una organización filantrópica judía a nombre de Hanna que combate al analfabetismo entre los adultos,
La novela recibió críticas en su mayoría favorables, posiblemente por su estilo preciso, reflexivo, intimista y la original forma de tratar bajo un tono humanamente compasivo ese trágico pasado de Alemania
Sin embargo otros expertos opinan que en la novela hay cierta dulcificación y simpleza acerca de la conducta y la mentalidad de los criminales nazis y hasta llega acusar al autor de incurrir en la falsificación histórica.
Luego de leer El Lector, no queda otra opción que recomendarle al lector exigente y amante de una visión histórica abarcadora, llenarse de valor y leer, si es que puede llegar hasta el final, el impresionante oratorio en 11 actos de La Indagación Editorial española Circulo de Lectores, del novelista y dramaturgo húngaro alemán Peter Weiss, que avalado con testimonios y documentos reales, narra los procesos de Nuremberg y demuestra de qué forma una utopía es capaz de convertir al hombre en un monstruo.

jueves, 10 de junio de 2010

El redescubrimiento del maestro Jesus de Armas.

Jesús de Armas Gonzáles


Cronología de un Maestro de la pintura cubana contemporánea. Publicado en el El Nueva Herald hace 9 años. En hora buena.


Por Alejandro Lorenzo




Un redescubrimiento de un gran artista siempre es un acto de justicia. Varios, de un mismo artista, resulta un acontecimiento legendario en la historia del arte. Ahora en Paris se ha empezado a ejecutar otro redescubrimiento a Jesús de Armas González, gracias a familiares, amigos y admiradores, que han construido una magnifica web oficial y preparan un catalogo razonado sobre su trayectoria artística e intelectual.
Jesús de Armas nació el 8 de septiembre de 1934 en San Antonio de los Baños, Cuba, y murió el 20 de mayo de 2002 en Afortville una ciudad en las afueras de Paris, Francia.
Sorprendentemente poco se sabe de éste pintor en Estados Unidos y especialmente en Miami, ciudad donde convergen curadores, coleccionistas y mercaderes de todo tipo, adiestrados en el trasiego de las artes plásticas cubanas.
A mediados de los 60 Jesús de Armas Gonzáles arrojaba bobinas de papel y pintaba sobre ellas en los corredores de una mueblería convertida en atelier colectivo. (Belascoain y Neptuno). Era incasable, vehemente. La reiteración de lo efímero, adiestra. Arte gestual, con mucha influencia de Jackson Pollock y del español, Antonio Saura. Cabezas, torsos. Blanco sobre negro, quizás en algunos trabajos, sepia sobre blanco. Ahorro extremo del color y mucho dolor manifiesto. Lo que muy pocos conocían por aquella fecha, de que un mundo mágico, simbolista, estaba incubándose muy dentro de aquel pintor.
Es necesario precisar que por esa etapa Jesús de Armas no era un desconocido en el ámbito cultural, su firma en el género humorístico ya figuraba en casi todas las revistas y periódicos de la era republicana.
Un año antes del triunfo de la revolución regresó a Cuba luego de trabajar y estudiar en la meca del dibujo animado, Hollywood. Con la ilusión de hacer animados de vanguardia, ingresó en el recién creado Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográfica ICAIC y fue fundador y primer director del departamento de dibujos animados de dicho organismo. El Maná (1960) fue su primer corto y también el primero de ese género producido en Cuba.
Pero esos proyectos innovadores, unido a su personalidad rebelde, polémica, chocaron rápido con los cánones establecidos por los principales comisarios culturales de un gobierno que para esa fecha ya había propinado las primeras andanadas contra aquellos creadores considerados fuera del carril oficial.
Posiblemente derivado de uno de sus últimos cortometrajes Un hombre y un chivo (1966) Sátira en que un campesino trata de mover a un chivo, y descubre al fin que la testarudez y la fuerza bruta, no son el mejor camino para hacer avanzar las cosas, se retira o lo expulsan del ICAIC.
En el Salón de Arte Plástica celebrado en el 1970 en el Museo de Bellas Arte de la Habana, Jesús de Armas debuta con esa recreación grafica del reino aborigen Cemi, y da a conocer el resultado de sus múltiples incursiones por cavernas y asentamientos de los Tainos y Siboneyes.
Se abre otra ventana en el multidisciplinario andamiaje de la cultura cubana. Si Wilfredo Lam y Roberto Diago y más tarde, Manuel Mendive, basaron sus obras en el sincretismo afrocubano, Jesús de Armas procedía con las huellas dejadas por los primeros habitantes de Cuba.
El Salón 70 representó el salto cualitativo y también la ruptura con aquella etapa de experimentación y búsqueda, y la consolidación de un lenguaje propio que lo identificaría y lo consagraría internacionalmente al ser descubierto quince años más tarde por la investigadora Anne Tronche, cuando efectuó una visita de trabajo a la Habana y desempeñaba las funciones de Delegada de Artes Plásticas para America Latina del Ministerio de Cultura de Francia.
Corría el 1985 y en el Museo de Bella Artes se celebraba el anual salón nacional de artes plásticas de la Unión de Escritores y Artista de Cuba, donde Jesús de Armas mostraba una serie de piezas antológicas. Anne Tronche pasó revista a las obras allí expuestas y consideró que de todas las que había contemplado, las de Jesús de Armas le parecían excepcionales. Cuando la funcionaria francesa les preguntó a los homólogos cubanos donde podía contactar personalmente al pintor, estos hicieron todo lo posible para que no se produjera dicho encuentro. ¿Por qué esta conducta mezquina contra este artista?
En Cuba el pintor Nicolás H Lara, ahora radicado en Nueva York, poseía una hipótesis fatalista que proporcionaría una respuesta a esta pregunta. Según él, el Poder, cualquier poder, en cualquier sociedad y bajo cualquier sistema político, eligen, enaltecen, levantan a la gloria, a unos artistas que ellos consideran patrimoniales, en dicha selección no hay parámetros establecidos, como no existen cuando el Poder decide dejar a otros en el desamparo absoluto. Al parecer Jesús de Armas clasificaba como uno de esos últimos.
Gracias a un celador del Museo, que le proporcionó la dirección del humilde apartamento donde residía el artista, Anne Tronche pudo finalmente conocerlo.
¿Qué descubrió ese día Anne Tronche en cada pieza que Jesús de Armas una a una le fue mostrando? Que el artista sostenía una narración sintetizada, dramática, de la confrontación entre dos mundos, el de los conquistadores europeos, los llamados civilizadores y el de los indios cubanos, los menos evolucionados en ese extenso continente nombrado primero, el Nuevo Mundo y posterior America.
Se dio cuenta que aquel artista no era un frío compilador de imágenes a manera de grafiti rupestre que realizaron antes y en plena conquista los aborígenes, que de Armas encarnó en sus trabajos el espíritu de ellos, creía ser uno de ellos, veía el entorno, la cosmovisión ancestral , como si formara parte suya. Que su versatilidad obligaba a cualquier estudioso a tomar en cuenta otras asignaturas, porque Jesús de Armas además de pintor, fue también Espeleólogo, Antropólogo, Arqueólogo, y teórico de la estética.
Su pasión por el tema indo cubano era tal, que hasta hubiera arrastrado a su compañera Gilda Alfonso, a vivir permanente en el caserío de La Caridad de Los Indios en lo más recóndito de la Sierra Maestra en el oriente de Cuba, que según el pintor, era una de las pocas comunidades donde todavía vivían descendientes directos de los Tainos.









En el 1986 Anne Tronche escribe un extenso articulo titulado Jesús de Armas Signos de Cuba en la prestigiosa revista de Arte Opus Internacional Primavera .No 101 y el pintor que firmaba sus cuadros con el nombre de la calle donde vivía, Aguadulce, como si la misma fuera el centro del mundo, con aquel artículo, veía que se acercaba en su propio país el final de varias décadas de marginalidad.
En el 1989 el Ministerio de Cultura de Francia lo invita a la exposición colectiva de grabados en el Gran Palacio de Paris en conmemoración a los 200 años de la Revolución Francesa, junto a un grupo de artistas de renombre internacional.
Gran revuelo y sorpresa para los que encausaban en aquellos años la política cultural oficial, un desatino equivalente al que ocurrió con el caso del también esquinado pintor Tomas Sánchez cuando gana el XX premio internacional de dibujo Joan Miró 1980 o una década después, el famoso músico y compositor norteamericano Ry Cooder, otro extranjero, rescataría del olvido al grupo de músicos que integrarían la celebre agrupación Buenavista Social Club.
En el Taller de Serigrafía Rene Portocarrero se edita Guatahuba anunciando la tormenta y con aquella serigrafía, el pintor inelegible viaja a Paris y participa en dicho evento.




De regreso a Cuba, Jesús de Armas emprende una carrera contra reloj, debe pintar y dibujar intensamente porque ha sido invitado por La Casa de America Latina, en Paris, para una retrospectiva de su obra. Son años colmados de tensiones, terrores y desgaste emocional, en parte, producto de las regulaciones y trabazones migratorias que acostumbra a practicar contra sus ciudadanos la ineficaz burocracia gubernamental cubana.
Finalmente las autoridades le permiten marchar a Francia junto a su esposa y su hijo, y se efectúa la exhibición Carbonadas neo-tainas, donde el publico francés se enfrenta a una figuración inédita por lo misterioso de un mundo donde interaccionaban criaturas amenazantes, amenazadas, jinetes mitad humanos, mitad bestias, fálicos, que algunos chorreaban sangre y otros aspiraban y despedían humo cuando utilizaban con fines alucinógenos en sus rituales, las hojas del Tabaco. Un público occidental que entraba conmovido en un reino donde era difícil deslindar lo verosímil o inverosímil que dibujaron los aborígenes en su tiempo real, de lo que plasmó el pintor en sus lienzos. Aquella muestra se volvía un territorio despojado de la frivolidad folklorista y la visión complaciente que otros artistas cubanos concibieron únicamente para agradar a un sector de la sociedad, incapaz de enfrentarse al testimonio de una población autóctona, en el proceso in situ de su bárbaro genocidio.
En 1992 Jesús de Armas, según Anne Tronche, el pintor del neoexpresionismo mágico, con seguridad decidió dramáticamente no volver a su tierra.




Esta semblanza intenta demostrar que los grandes maestros no pasan al olvido, pueden que por un tiempo estén congelados en las oscuras despensas de la historia, que gobiernos y ministerios, por razones ajenas a la creación, traten de borrarlos, e incluso, que sus discípulos los oculten deliberadamente para no aparecer ante el público como burdos imitadores de su arte.
Los grandes maestros por medio de sus obras, sean muchas o pocas, estén o no cotizadas en el mercado, regresan no se sabe por qué misteriosos caminos. La luz que originaron, sobrepasa las fronteras, un día cualquiera nos despiertan y ante su inmensidad, de nuevo alcanzan a deslumbrarnos.

martes, 1 de junio de 2010

Algo sobre Los Cuentos de Mateo

Jornadas de Mateo: poesía y dibujo del ser




Por MADELINE CAMARA

El Nuevo Herald



¿Estamos ante un pintor de la palabra o un poeta del dibujo? El lector de Jornadas de Mateo (Los Angeles, 2004) tendrá que buscar su propia respuesta. Gracias a Pureplay Press, impulsada por David Landau, se crea un espacio nuevo para la publicación de textos, en español e inglés, de autores cubanos residentes en el exilio.

La poesía de Nestor Díaz de Villegas ya nos fue entregada en esmerada edición, se espera pronto la narrativa de Carlos Victoria, ahora este texto de Alejandro Lorenzo, se suma a los bien escogidos materiales que Landau decide ofrecer a un público bilingüe. Muy en especial, en esta oportunidad es de alabar el cuidado puesto en el libro como objeto. Las ilustraciones, la calidad del papel y la portada, todo ello esta al servicio de la belleza de este cuaderno.
Al leerlo, viene a la mente El principito, de Saint-Exupéry. De igual modo, estas páginas sugieren dejarnos llevar por una lógica más sencilla sobre la vida, más humana también. Por eso, cuando el libro se refiere a su lector como aquel de 12 años en adelante, en realidad, invita a despertar en nosotros la infancia del ser humano, su vocación de inocencia. El viaje al pasado que convoca Lorenzo, a la manera poética de Exupéry, es una utopía futurista.
Insisto entonces en la palabra poesía en vez de narrativa, aunque Mateo nos cuenta una historia llena de sencillas y significativas peripecias, como en los cuentos folclóricos, esas leyendas sobre las almas de los pueblos. Encontramos también el motivo del viaje, pero más que dirigirse este hacia el auto conocimiento o la libertad del individuo, como suele presentarse en la narrativa moderna, el libro marca la ruta que nos lleva a conocer al Otro, a abrazarlo. Mateo sigue a la tradición literaria que en Occidente remontamos a la Biblia y, en el suave tono de Lorenzo, sin moralismo, se nos enseña como vivir, como ser mejores. Quizás de ese espíritu proviene el nombre de su protagonista, el más modesto y lúcido de los evangelistas.
Desplegado en cuatro jornadas;¿acaso otro número simbólico? El viaje de Mateo se divide en viñetas tituladas: La flor en la cabeza, El farolero, La comarca de los hombres pequeños, y El niño que se convirtió en pájaro. Me atrevo a sintetizar significados, diciendo que la primera habla del riesgo de ser diferentes; la segunda, del sacrificio que no clama reconocimiento, la tercera, de la peor de las ignorancias: la fe en los ideólogos; la cuarta, de los beneficios de la tolerancia.
Todas rezuman universalismo, intemporalidad, pero en la primera y la tercera sentimos un doble mensaje político más obvio. Alejandro Lorenzo, padre de Mateo, hace sufrir a su criatura las penas del desarraigo, la desconfianza, los falsos mesías que no son ajenas a tantos cubanos.
Estas jornadas son testimonio de la estética de este artista, que entre Miami y San Francisco ha luchado por defender un estilo y un mensaje que hoy cifra en su plena madurez como pintor y escritor. Las ilustraciones del texto recordarán al lector la rusticidad del grabado medieval; la historia contada, como ya dije, también vuelve sobre las antiguas maneras de un decir enseñando. Imágenes y metáfora sencillas en su trazo, pero que despiertan una mirada y una lectura profunda, puesto que alude a lo conmovedoramente ingenuo que puede ser, volver a ser, el ser humano.

miércoles, 26 de mayo de 2010

El espacio utópico del Retorno

Alejandro Lorenzo: UN POEMA DEL RETORNO
por Madeline Cámara

Alejandro Lorenzo tiene los pies heridos de cansancio, pero su voz de poeta está henchida por los vientos y el salitre del mar que ha atravesado. El poeta ya ha escrito el testamento de su ira y ahora puede dedicarse a construir utopías.
Su texto en verso Antes y después del mar es el impresionante recuento de las ilusiones perdidas de una generación, pero sobre todo un testimonio personal desgarrador, una botella lanzada al mar, a ti lector, quizás también otro incierto navegante.
El largo poema que nos ocupará de inmediato semeja en su composición el canto de los rapsodas.
Está compuesto por 14 partes cuyas divisiones son temáticas y a la vez marcadas por un ritmo que va in crescendo. Se aprecian las influencias de la poesía en prosa de Césare Pavese, o el aliento cósmico del gran poema de Elliot La tierra baldía.
El tema de Antes y después del mar; es el viaje, o mejor sea dicho, las estaciones que experimenta el viajante. Aquí aparecen los paisajes que dibuja la memoria: la tierra que queda atrás; o los paisajes que se entreveen desde el sueño: la tierra que se promete. Por último, como despedida, aparece un tercer lugar, para muchos quizás impensable: el espacio utópico del retorno, imaginado, deseado, ¿posible? Acompañemos un poco al poeta por este tránsito.
Del canto I al IV nos encontramos frente a un momento de juventud en que era primavera y yo larva que tropieza con un haz de luz. El hablante lírico, que no duda en identificarse con el Yo y que lector podrá, sin demasiadas dudas, identificar con el propio autor, recurre en sus descripciones a imágenes femeninas, maternales:;reino indescifrable , el de la matriz;. Eso era ;antes del mar, mucho antes. Otros versos de esta introducción son muchos más concretos en sus referencias epocales y nos recuerdan aquel otro libro de Heberto Padilla: Fuera de juego. Se ha acabado el tiempo del amor-placer en el canto IV, ;el tiempo en que seducíamos a las muchachas en los patios, y nótese como el hablante lírico pasa a la primera persona del plural para invocar un;nosotros; que se identifica con toda una generación, los intelectuales de los 80' que se ilusionaron con ciertas reformas bajo los vientos de la ;Perestroika; y que, finalmente, tuvieron que construirse cada cual su balsa perpetua. El saldo de esta parte, con su tono herido, nos prepara para la próxima estación: la llegada al país de enfrente.
El canto V funciona como un rito de pasaje, donde aun se escuchan las voces de las que quedan en la Isla no por fidelidad sino por temor, un ;ellos anónimo que cifra la venganza y la envidia de los que no entienden ni aceptan a los buscadores de ilusiones. A partir de aquí siguen cantos tristísimos, llenos de confesiones : Comprendo que estoy solo/ siempre estaré solo/como un elefante enfermo/ al que nadie quiere dedicarle un aplauso...;Comprendo que el mundo/ que he de recorrer /me une al borracho....Después del mar/ encuentro un loco... Apréciese en estas imágenes el símbolo del circo y a sus personajes como representaciones posibles del sentido de la vida que estremece al cubano de hoy, identificado con los marginales, ya sea dentro de la Isla, como fuera, cuando en ambas orillas se siente risible, frágil y rechazado.
Del canto VI en adelante entramos en la descripción de esta nueva y difícil estación del viajero.;Después del mar; arriba a una tierra firme ;que amamanta y envenena;, donde ;los amigos cuelgan los teléfonos;, donde el recién venido extraña sus rituales cotidianos:;Terminó mi época/terminó nuestra época;, resume con dolor. Pero no olvida rendir homenaje a los que han remado/con los brazos cansados;...aunque quizás un poco injusto y generalizador, como no debe nunca ser el poema cuando dice:La costa ha sido invadida/ ha sido profanada por los que aspiran a comer mermelada de frambuesas;. Triste destino el del hombre que tiene que atravesar el mar para cumplir tan humano y simple deseo.
Por último, el canto XIV nos reserva una conclusión:Si la tierra firme se pudre,/si la tierra del éxtasis no existe/el otro lado nos pertenece;. Aunque Lorenzo parece atisbar la posiblidad de un retorno real:He de volver./ He de dar marcha atrás./ He de emprender mi propia ruta./ No hay nada mejor que pisar de nuevo/una calle pedregosa y antigua;, prefiero interpretrar este retorno en un plano más espiritual y simbólico que lo sitúe en esa tierra prometida que María Zambrano aconseja construir al exiliado, donde le espera ;la libertad que se llevó consigo y la verdad que ha ido ganando en esta especie de vida póstuma que se le ha dejado.

viernes, 7 de mayo de 2010

LA TENACIDAD DE UNA INVESTIGACIÓN HISTORICA

JORGE DOMINGO CUADRIELLO:



Por Alejandro Lorenzo

Jorge Domingo Cuadriello reside y trabaja en el Instituto de Literatura y Lingüística en la ciudad de La Habana, Cuba, y se le conoce internacionalmente en el campo de las letras como un prestigioso ensayista literario y narrador. Jorge Domingo ha dedicado buena parte de su carrera a estudiar e investigar el impacto cultural, social y político de los exilados españoles en Cuba. Es conocida su trayectoria por sus colaboraciones literarias en la desaparecida revista católica cubana Vitral , sus libros Los españoles en las letras cubanas durante el siglo XX, de la editorial Renacimiento, España y por el prólogo a los relatos del escritor cubano español Carlos Montenegro Tres Meses con las fuerzas de choque Ediciones Espuela de Plata, España y también el breve ensayo El poeta, el templo de dios y el de la poesía, del premio literario otorgado por la revista Vitral al poemario Hurra y otras elegías del poeta y periodista independiente cubano Rogelio Fabio Hurtado.

El Exilio Republicano Español en Cuba, es su última obra publicada en diciembre del 2009 por la editorial española Siglo XXI Al terminar de leer las casi 620 paginas el lector comprueba la perseverancia de este autor, cuyo trabajo casi detectivesco ha durado 15 años y que del mismo se desprende una serie de asociaciones y reflexiones sobre lo que representa para los hombres, independientemente de sus ideologías, etnias y credos religiosos, la condición de ser exilados.

AL - ¿Consideras que posterior al triunfo de la revolución del 1959 el periodo republicano cubano que también abordas en tu libro, en el orden de la investigación histórica ha sufrido distorsiones, manipulaciones y exaltaciones sobredimensionadas?

JDC- En mi libro le presté mucha atención a la tarea de reflejar del modo más breve, preciso y sustancioso posible la realidad que los españoles exiliados encontraron en Cuba, tanto en el orden material y político como en el social y el cultural. Acerca de aquel período complejo de nuestra historia, bien sabido es que ha sido víctima de distorsiones, manipulaciones y calificativos de todo tipo. Ha sido una de las tareas principales de los maestros de historia en Cuba, de los historiadores que no respetan su profesión y de los propagandistas de los llamados logros de la Revolución descalificar el pasado republicano, amplificar todos los defectos de aquella época, silenciar los logros y sólo exaltar a los integrantes del movimiento comunista o de la lucha armada. Por el contrario, en el extranjero los detractores del gobierno cubano han caído en la sublimación de aquel pasado como si fuera una época dorada de bienestar para todos y de gran bonanza económica y de armonía social. Resulta absurdo pintar aquellas décadas republicanas de un solo color. Tuvo muchos matices y si bien algunos indicadores económicos y sociales resultan asombrosos y hasta pueden despertar nuestro orgullo de cubanos, otros, por el contrario, no dejan de resultar penosos. Es por eso que hay que librarse de prejuicios y de conclusiones a priori y de intereses políticos premeditados para poder analizar con objetividad aquel período de nuestra historia. De lo contrario se estaría haciendo simplemente campaña política a partir de nuestro pasado.

AL- Perteneces a una generación de intelectuales y artistas cubanos, que en los 70 se reunían por las noches para hacer tertulia en el Parque de Calzada y K, frente a la funeraria Rivero, ocurrió el éxodo del Mariel y desde hace 30 años la mayoría de ellos están dispersos por el mundo, algunos terminaron sus vidas en tierras ajenas, olvidados o reconocidos, pero sin poder regresar a Cuba. ¿No crees que posean algo en común con los exilados republicanos de tu investigación?

JDC-Los republicanos españoles que ante la ofensiva final de las tropas franquistas tuvieron que marchar al extranjero para salvar la vida y nuestros amigos del parque de la Funeraria de Calzada que por estar en total desacuerdo con el sistema comunista decidieron marcharse de Cuba, por supuesto que pueden ser considerados igualmente exiliados. El exiliado es un emigrante por motivos políticos, aunque también pudiera ser por razones de persecución religiosa o tribal. Lo que debe quedar bien delimitado es el exilio y la emigración económica, que son dos fenómenos demográficos muy diferentes. Ahora bien, como muchas veces las comparaciones entre circunstancias, naciones y épocas distintas no son válidas y cada una de ellas posee sus características propias, no creo acertada esta comparación en lo que respecta a las condiciones del punto de partida; pero sí en lo que respecta al desarraigo, al sentimiento de derrota, a la pérdida de la tierra natal, muchas veces con todos sus elementos inherentes como familia, amigos, objetos personales… El exiliado añora el regreso y se angustia por la realidad política que dejó atrás y sueña con que cambie y ve pasar los años en el extranjero con un profundo desaliento. Así lo sufrieron muchos españoles durante su exilio en México, en Buenos Aires o en Cuba, mientras esperaban el cambio democrático en España. E igual situación han sufrido (y aún sufren) muchos cubanos en Miami, en Madrid o en Puerto Rico. La esencia de su espera es la misma.

AL- Como suceden en muchos pueblos donde han acontecido conflictos sangrientos y se han instaurado dictaduras feroces, sean ideológicas, étnicas o de carácter de teocracias, ya en estado de normalidad, existe una tendencia de una parte de sus ciudadanos que se niegan traer al presente esos acontecimientos traumáticos ¿Esta deliberada necesidad de olvidar no crees que sea una reacción para no reabrir heridas supuestamente ya cicatrizadas?

JDC-Efectivamente, en el caso de muchos exiliados españoles que se vieron en el trance de sufrir experiencias traumáticas como bombardeos, fusilamientos o asesinatos de familiares muy cercanos, una de las reacciones fue callar, no hablar de aquellas experiencias tan dolorosas, con el fin de no revivirlas. Olvidarlas, me atrevo a asegurar que nunca las olvidaron, como tampoco llegaron a cicatrizarse en la memoria. A lo largo de mis investigaciones no fueron pocos los descendientes directos de exiliados que casi nada sabían de la participación de sus padres en la guerra española. Tenían, claro está, una información general, pero desconocían los detalles porque simplemente, según me contaban, ellos no hablaban de aquellos temas. Querían sepultarlos. También en el caso de muchos exiliados, con la derrota, el carácter se les amargó, perdieron la alegría y adoptaron la lucha antifranquista de un modo obsesivo. Debemos comprender que muchos de ellos eran ya profesionales bien capacitados, graduados universitarios, con buenos empleos y un futuro aparentemente próspero cuando estalló la guerra y en muchos casos tuvieron que salir a pie de España, por la frontera con Francia, sólo con una maleta. Y ya en el exilio tuvieron que ganarse a duras pena la vida por medio de empleos mal retribuidos y muy alejados de sus aspiraciones profesionales. Fue en realidad una completa fractura de la existencia que imaginaban. Y les dolía sólo imaginar cómo hubiera podido desarrollarse su vida en España si no hubiera estallado la contienda. Esas frustraciones, esos silencios, esos recuerdos angustiosos también conformaban el pesado fardo que cargaban aquellos exiliados.

AL- El actual gobierno español esta impulsando, por ley, una investigación sobre la Gurra Civil Española, que denomina La Memoria Histórica. Miles de fosas comunes en distintas regiones de España se han empezado abrir y cuyos resultados preliminares han demostrado que aquel enfrentamiento entre Franquistas y Republicanos fue una escalofriante carnicería que afectó tanto a vencedores como a vencidos. ¿Al escribir tu trabajo no corrías el riesgo de parcializarte de cierta forma con los vencidos?

JDC- El tema específico que yo elegí para mi investigación fue el de los exiliados republicanos españoles en Cuba, con el objetivo de estudiar la significación de aquel fenómeno y los aportes que de modo individual y colectivo brindaron a la sociedad cubana. Con esto quiero decir que, si bien el punto de origen del exilio fue, lógicamente, la contienda iniciada en 1936, no ha sido objeto de mi estudio adentrarme en ella. Lo que sí me interesaba, repito, fue investigar la actividad de los exiliados republicanos en tierra cubana, del mismo modo que otros investigadores en México o en la República Dominicana han realizado investigaciones similares. En ese sentido, por supuesto que obligatoriamente tenía que decantarme a favor de los republicanos, pues no hubo un exilio franquista. Los franquistas ganaron la guerra y después disfrutaron, a todas sus anchas, de la victoria. Los republicanos fueron los que se vieron en la disyuntiva de dispersarse por el mundo o ser represaliados en España de muy mala manera. Ahora bien, no oculto en ningún momento que mis simpatías ante aquel conflicto están definidamente con la causa republicana, sin que esto me lleve a ignorar e incluso a minimizar los atropellos y las atrocidades que se cometieron en nombre de la República Española y de la lucha antifascista, graves errores que menciono también en mi libro.

AL- ¿Estas pensando ampliar el tema de la Guerra Civil Española y su relación con Cuba?

Sé que igualmente otros investigadores, tanto españoles como cubanos, están enfrascados en igual línea investigativa. Creo que aún se pueden descubrir nuevas aristas, dada la complejidad y amplitud del tema y la situación imperante en Cuba en aquellos años. Este es un tema que había quedado en el olvido y me parece muy bien que sea hoy motivo de estudios rigurosos y profundos.

viernes, 23 de abril de 2010


EL SILVIO QUE NUNCA FUE
Por Alejandro Lorenzo

En Cuba siempre ha existido un coro cuyos integrantes han cantado las letras de las canciones que su director ha puesto frente a sus ojos. Quien osa levantar la voz, es o fue enseguida reprendido, quien no quiso seguir por rebeldía o cansancio, es o fue considerado traidor, quien exigió renovación en el repertorio, es o fue castigado, incluso algunos figurativamente hasta le cortaron la lengua para que quedaran en permanente silencio.
Silvio Rodrigues comprendió que para figurar en ese multitudinario coro era indispensable ser obediente, que para llegar a ser la voz principal debía cantar muchas canciones siempre acorde a las directrices de ese director implacable y temible, y fue así que además de cantor y compositor de poéticas y siempre ambiguas canciones, Silvio, se transformó en un virtuoso equilibrista.
Quizás con muchos sacrificios y atormentados debates íntimos, el trovador fue aprendiendo por donde y hacia donde soplaban los vientos, cuales eran los puntos más débiles que lo conducirían inevitablemente hacia el abismo y cuales eran los más seguros para llegar a la máxima consagración de un artista, que es hacer una obra de arte y que su pueblo y el mundo la reconozca como tal.
Hizo genuflexiones, como todo buen humano que no quería perder los mejores años de su vida. Editó cuidadosamente su historia personal y colectiva, ¿acaso muchos cubanos, incluso en el extranjero, fuera del horror, no continúan haciéndolo? Primero les dio la espalda a los amigos que pudieran comprometerlo con sus malas conductas. Y así, como muchos, diremos como una considerable parte de los que conforman ese pueblo coro, Silvio dejó de ser el que quizás en un momento dado quiso ser, o fue el otro Silvio que muchos no quisieron que fuera.
Consta que hubo un tiempo que ese trovador aspiró, por sincera indocilidad política o ingenuidad, ser una voz independiente, critica. Fue aquel un breve tiempo, un tiempo casi relegado, imposible de registrar entre tantos acontecimientos trascendentales y miserables de esa llamada revolución cubana.
Ese Silvio al parecer desposeído de disfraces y mascaras, pertenece a ese año duro del 1969 cuando participó en una insólita reunión en el teatro del Preuniversitario del municipio Plaza de la Revolución, antiguo Instituto del Vedado, junto a unos trecientos muchachos considerados por el régimen, antisociales y desviados ideológicos, y los jerarcas de turno del Ministerio de Educación, del partido, de la juventud comunista y por supuesto aquel oficial del ministerio del interior a cargo de Prevención Social nombrado Elías Fayah. ¿Lo recordará Silvio?
En ese tiempo de utopías, Silvio se encontraba en el bando de los peludos cubanos que lo admiraban con la misma intensidad que admiraban a los prohibidos Beatles y Rolling Stone. Su ropaje de contestatario lo avalaban sus canciones Resumen de noticias y Ojala, para citar dos de las más conocidas, y además de que previamente a esa reunión, había sido marginado de los medios de defunción por instrucciones del Comandante Papito Serguera, antiguo fiscal de la revolución y en esos años, uno de los principales inquisidores culturales del gobierno. El tal Papito terminó sus últimos años de su vida, dicen, alquilando a turistas habitaciones de su casa del Vedado, y quizás para estar a tono con los nuevos tiempos, hasta le puso a sus inquilinos una que otra canción del afamado trovador que en su momento, asumió la responsabilidad de perseguir. En Cuba ese tipo de retorcidas coincidencias siempre son posibles.
De aquella reunión entre peludos y representantes del régimen, surgió un acuerdo. Todos esos jóvenes si se consideraban revolucionarios, declararon los jerarcas, si querían ser admitidos por la sociedad con sus pelos y sus pantalones ceñidos, debían participar en el corte de caña de la Gran zafra azucarera de los diez millones, que según el máximo director del gran coro, transformaría a la nación en un paraíso del socialismo mundial.
Así se creó lo que algún bromista llamó la Brigada Perderemos en contraposición a La Venceremos de los jóvenes norteamericanos que en solidaridad con el régimen anualmente iban y van a Cuba a trabajar en labores agrícolas y de construcción.
Un domingo de aquel invierno del 1969, desde el obelisco que se erige en memoria a los chinos que participaron en la guerra de independencia cubana, en Línea y L, Vedado, partió la susodicha Perderemos rumbo al campamento cañero nombrado Verdum del central Habana Libre en el municipio Bauta.
Existen los que aseveran que el trovador insigne estuvo por unos días en dicho campamento, que hasta en una de esas noches cantó alrededor de una fogata junto a su fiel acólito Vicente Feliu, otros aseguran que jamás se le vio, y que la supuesta presencia fue un espejismo, un deseo recóndito de sus fanáticos de que el ídolo se comprometiera con la causa, si es que existía alguna en aquel grupo de muchachos descarriados.
Lo que si consta, es que ese campamento cañero fue una verdadera trampa. Una pecera, diría un experto de la policía política cubana, con el fin de congregar a los peces potencialmente enemigos, ficharlos, para luego reprimirlos, y de paso, seleccionar aquellos con posibilidades de ser traídos de vuelta al redil.
Si algo se le pudiera solicitar a Silvio dada su influencia en las esferas del gobierno, es que recobrara las fotos que tomó del campamento Verdun y de sus integrantes, el fallecido periodista francés, exmiembro del partido comunista, amigo de la revolución cubana, Pierre Golendorf, acusado en1971 de agente del enemigo y condenado a 7 años de prisión de los que
cumplió 38 meses.
Mientras transcurría ese descabellado experimento económico y social en Cuba que culminó en el 1970 con el gran fracaso de los 10 millones, y en medio de aquel desbarajuste, Silvio emprendía el largo viaje, iniciado primero en el barco pesquero Playa Girón en el que estuvo trabajando como trovador y aprendiz de marinero, y de donde surge su canción con el mismo nombre del barco y su ostensible primera muestra de lealtad al que luego declararía que seria su Padre, el director del gran coro.
Ya en el 1971, en pleno Primer Congreso de Educación y Cultural donde todavía resonaba nacional e internacionalmente el dramático caso del poeta Heberto Padilla, en la extensa lista de posibles candidatos a decapitar que portaban en sus manos aquellos congresistas aupados por las fuerzas neo stalinistas que para esa fecha inauguraban el famoso quinquenio gris, que más que gris fue permanente negro, se encontraba el nombre de Silvio Rodrigues, un artista que aquellos extremistas consideraban un mal ejemplo moral para la juventud, con posturas extravagantes, revisionistas y no se sabe cuantas otras peligrosas clasificaciones.
Fue el propio máximo director del coro, Fidel Castro, quien salvo a Silvio de caer en el infortunio. Únicamente le basto declarar ante los integrantes de una de las comisiones de aquel Congreso, que había escuchado detenidamente las letras de cada una de sus canciones y que las consideraba revolucionarias, para que los veladores de la pureza ideológica apagaran inmediatamente las brazas de fuego que apuntaban amenazantes hacia el artista
El resto, corresponde a una demostrable extensa trayectoria de compromisos y fidelidad hacia el gran director de ese coro, que Silvio conciente de las implicaciones éticas y políticas voluntariamente decidió adjudicarse desde hace mucho tiempo.
Exigirle a estas alturas al trovador oficial apoyo enérgico, valiente, hacia los opositores cubanos o que respalde explícitamente la iniciativa de democratización de la sociedad y el estado cubano, tan solo parque en una rueda de prensa en la Casa de las Américas le sustrajo la R a la revolución y afirmó que había mucho que cambiar dentro de Cuba, incluyendo instituciones, es de una ignorancia pueril acerca de la conducta y el papel que desempeñan figuras notorias del sector cultural que habitan dentro de regímenes comunistas totalitarios como es el cubano, y vale aclarar que Silvi no es de los peores, hay otros que en el pasado fueron enérgicamente castigados por desviarse un tanto de la línea oficial y hoy, sus afirmaciones de apruebo y subordinación a sus principales verdugos resultan bochornosas.
Años atrás, en pleno periodo especial, a una distinguida señora muy cercana a Fidel, de visita en Miami, se le preguntó por qué no se quedaba dado que en esa ciudad residían sus seres más queridos, su respuesta fue: Yo estoy montada dentro del tren de la revolución junto a Fidel desde hace 50 años, arrojarme de ese tren en marcha,
a mi edad, sería un acto de autoaniquilación que nunca he pensado realizar. Silvio Rodrigues también es un pasajero que va en unos de los vagones de ese tren fantasmagórico cuya última parada, si antes no se descarrila, resulta, tanto para el propio Silvio, como para buena parte del pueblo cubano, un acontecimiento dramáticamente incierto. Mientras no llegue esa hora final, Silvio continuara cantando.

domingo, 21 de marzo de 2010


CUBA: LAS JORNADAS DE LA INMOLACIÓN

Alejandro Lorenzo

Guilllermo Fariña, declara que prefiere morirse si no se cumple su reclamo de que el régimen libere a una veintena de presos políticos que se encuentran en condiciones de precaria salud.
Sí, quiere morirse, y se lo expresa de forma clara al corresponsal del diario español El País, Mauricio Vicent, se lo dice a cuanto diplomático europeo lo visita o lo llama por teléfono para que deponga su actitud, lo reafirma a sus familiares, amigos y compañeros de causa, se lo comunica mediante cartas a los máximos dirigentes del gobierno cubano, lo dice con una pasmosa tranquilidad, como si todas las variantes de sus acciones las hubiera calculado minuciosamente, y lo que sorprende es que con seguridad, Fariña, antiguo ex oficial del Ministerio del Interior, que estudió en la ex Unión Soviética, , debe estar conciente de que el régimen cubano nunca va a ceder a su pedido.
Guillermo Fariña sabe que la muerte de su antecesor Tamayo Zapata, y ahora su auto martirio que lo conducirá irremediablemente hacia un desenlace fatal, ya tiene y va a tener un alto precio político y moral para el régimen cubano.
Es de imaginar que en estos momentos el Alto Mando del Ministerio del Interior cubano, ahora sin los sabios asesores de la Stasiss alemana y de la KGB soviética, se encuentren en sus oficinas trabajando a tres turnos con el propósito de contrarrestar los efectos de esta nueva modalidad de protesta de sus adversarios. Su mayor temor es que el ejemplo Zapata Tamayo:- Fariñas se extienda a otros opositores, algo que podría ocurrir si el veterano de la disidencia Bonne Carcasses decide iniciar una huelga total luego de que Fariña fallezca.
Lo que principalmente conspira contra esos oficiales, es que la alta tecnología de los medios de comunicación del siglo XXI ha vencido a la mordaza. El fin de los tiempos del silencio ha comenzado. Se puede llegar a ser cómplice involuntario cuando se conoce una parcial visión de los acontecimientos, pero nunca cuando se desvela el panorama integro de esos acontecimientos.
Quizás algunos de esos expertos del Minit, cuando se acuesten, en el silencio y la penumbra de sus dormitorios que casi siempre convoca a insondables reflexiones, lleguen a la conclusión de que ya no se puede permanecer atrapado a esos tiempos de la impunidad absoluta, que a estas alturas de la historia, es imprudente continuar con condenas desmedidas y la misma feroz descalificación a sus adversarios, sin que todo esta metodología recurrente no acarree graves consecuencias a la estabilidad nacional y a la imagen de un gobierno del que ellos forman parte y sirven.
Lo que ocurre en el presente con Fariñas y el resto de los opositores pacíficos cubanos, confirma que dormirse en los laureles de victorias pasadas, no es una garantía. Que aunque las Damas de Blanco marchen por las calles de la Habana sin que la ciudadanía se les una, no representa que un día esa ciudadanía indiferente, sumida en la desesperada búsqueda del pan cotidiano, pase de la contemplación pasiva, a un activismo opositor incontrolable.
Que alentar a los jefes de Estado, aliados del Gobierno de Cuba, como el presidente Lula da Silva, de Brasil o Evo Morales, de Bolivia, para citar dos ejemplos, a declarar que Zapata Tamayo y Fariña son vulgares delincuentes comunes, es lanzar a estos lideres al tanque maloliente del descrédito, porque hasta el menos avezado en asuntos cubanos, les podría cuestionar ahora, o en el futuro, que si estos hombres son realmente como se les denominan, dentro de Cuba debe entonces gestarse una raza excepcional de delincuentes con un alto nivel de conciencia capaces de ofrendar sus vidas por el reclamo de sus derechos y el de todos los prisioneros y compañeros de causa.
La válvula de la olla de presión que es esa Cuba en perenne atrincheramiento de su sistema político y económico, esta obstruida. Mandar al destierro como en el pasado y en cada ocasión que existía una crisis, a disidentes y prisioneros políticos, como medida de descompresión de las tensiones internas, es hoy una jugada casi imposible de ejecutar.
La oposición cubana ha madurado. Guillermo Fariñas le expresó al representante del gobierno del presidente Zapatero que no quiere irse a España, que no quiere irse a ninguna parte, que su deber es permanecer en su país hasta el final. Las Damas de Blanco se niegan rotundamente a que sus esposos, hijos o familiares sirvan de naipes de canje, la Comisión de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional que encabeza Elisardo Sánchez Santacruz continua inamovible en la Habana con su tarea de reportar cualquier tipo de violaciones de los derechos humanos que padezcan sus compatriotas. Las organizaciones de todas las tendencias políticas que componen la oposición cubana han decidido quedarse.. Algo esta cambiando.
Antes de la muerte de Tamayo Zapata, el espinoso tema de las violaciones de los derechos humanos en Cuba había adquirido una especie de estatus quo, que salvo algunas excepciones, la mayoría de los países cuyos gobiernos tienen relaciones diplomáticas y comerciales con el régimen, aceptaban, como si no les quedara otra alternativa que lidiar en el mismo barrio con un vecino con antecedentes de ser un peligroso abusador de su propia familia.
Las sanciones en Ginebra se fueron languideciendo hasta el punto de que el Relator de la ONU encargado de verificar abusos y torturas, nunca llego a pisar La Habana. Los 75 condenados en la primavera negra del 2003 habían dejado de ser una piedra molesta que entorpecía el camino de las relaciones con la Unión Europea. Era evidente que la presión inicial de muchos de esos países que integran dicha Unión parecía ceder. Entonces llega la muerte de ese albañil y plomero nombrado Tamayo Zapata y el actual auto calvario del obstinado Fariña, a poner al régimen cubano nuevamente en la mirilla como Estado con una sistemática crueldad contra sus adversarios pacíficos, con el saldo de una condena abrumadora en el Parlamento Europeo y una movilización internacional sin precedentes.
Ninguna persona que se considera respetuosa de la vida de otro ser humano, esta de acuerdo y alienta la decisión de un hombre o un grupo de hombres castiguen sus cuerpos hasta el punto de la aniquilación, para castigar a un gobierno, y menos si se sabe que cualquier poder absoluto sea de derecha o de izquierda, de inmediato, no va hacer ninguna concesión derivado de estos actos. Sin embargo, en la historia de la humanidad abundan ejemplos de este tipo de sacrificios. Recordemos que precisamente en marzo del 1981 diez prisioneros republicanos irlandeses encabezados por Bobby Sands, emprendieron una huelga de hambre que les costó a los diez, la vida. Aquel grupo le exigía al gobierno que encabezaba la primera ministra Margaret Thatcher el reconocimiento de su estatus de prisioneros políticos y los derechos básicos como hacer ejercicios, leer, y usar las instalaciones del penal
A treinta años de aquellos acontecimientos, se puede aseverar que el precio político y moral por la inflexibilidad de parte del gobierno de la Thatcher fue de gran envergadura, y que los cambios por la vía política y electoral deponiendo la lucha armada, que en la actualidad emprendió el movimiento independista irlandés que representa el Sinn Fein, tiene su origen en parte de esa acción que originaron aquellos reclusos.
Los contemporáneos opositores cubanos que han optado por la inmolación, no han plagiado ese tipo de lucha de otros pueblos Existe una conexión ancestral con los primeros habitantes de Cuba, Tainos y Siboneyes, descritos por los investigadores como los más pacíficos y nobles de las Antillas, los cuales mucho antes de la llegada de Colón al nuevo Mundo, debían enfrentarse a los guerreros Caribes que trataban de doblegarlos en sus reiteradas incursiones a tierras cubanas, y antes de caer prisioneros de esta tribu expansionista, preferían efectuar un desconcertante suicidio colectivo. Posteriormente en pleno apogeo de la conquista, estos actos se repitieron a tal punto, que una buena parte de esa población antes de realizar las labores infrahumanas de buscar el codiciado oro que nunca fue abundante en la Isla que le exigían los colonizadores españoles, preferían masivamente ahorcarse o mutilarse hasta morir desangrados. Quizás los espectros de esos nativos ronden hoy los campos y ciudades de la convulsa Cuba del siglo XXI y hasta crucen los mares, y toquen las puertas del Palacio de La Moncloa en Madrid, España, para despertarles la memoria a sus residentes de turno.

El Inmenso Silencio

' EL INMENSO SILENCIO A mi buen padre Regresaba de estar con mi padre en sus últimos momentos. Me había esperado, no sé cuán...