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sábado, 23 de abril de 2011




LA CRUDA NARRTIVA DE ALEJANDRO HERNÁNDEZ


Por Alejandro Lorenzo.

Quizás resulte algo desmedido, pero se podría ahorrar los tramites y los gastos de viajar a Cuba y tratar de conocer el cotidiano vivir de sus ciudadanos, sencillamente leyendo la novela Algún Demonio 2007 publicada por Salto de Pagina y escrita por Alejandro Hernández nacido en la Habana en 1970 y radicado en Madrid donde trabaja como guionista cinematográfico e imparte clases en la Universidad Carlos III.

En esta novela sus personajes no son héroes, y el autor que los ha creado no brinda propuestas que denuncien o traten de modificar esa realidad que se refleja descarnadamente en todas sus páginas.

Posiblemente para Hernández los personajes se han adaptado a ese horror, que de tanto golpearlos durante medio siglo se ha convertido en parte natural de ellos mismos. Es una especie de épica de la cotidianidad y de un alienado comportamiento humano resultado de un largo desastre social.

De esa forma el autor desmorona mitos. Desarma esa creencia de los políticos e ideólogos de que los cubanos luchan contra o defienden a un sistema que a las claras no los deja avanzar normalmente como ciudadanos. Ninguno señala a los responsables de su actual precariedad, la tónica, la atmosfera que se respira en este libro a lo sumo es: quien sea el que gobierne que sea capaz de devolverle a este país una básica normalidad de existencia.

Algún demonio son historias entrecruzadas de un hoy, donde el lector deberá descifrar cuál será el destino final de cada uno de sus personajes. La trama concluyente es omitida, recurso que el narrador toma posiblemente de la manera en que Hemingway concebía la narrativa: La inmediatez es lo que importa, el resto está escondido y lo debe especular el lector.

La novela empieza con un brutal crimen a un extranjero. Suceso que hace pensar que nos encontramos con una clásica novela policial, pero no, ese crimen forma parte de una violencia sórdida cuyo incremento en los últimos años se va haciendo habitual y también es una trampa de las tantas que sitúa el escritor para mantener la tensión en su historia. Luego enfoca hacia el joven Guido, que con talento demuestra ser un extraordinario orador y lo reclutan para dar discursos políticos itinerantes que ni el mismo cree, tal oficio le sirve para ganarse una beca a China, y allí se queda enviándole periódicamente regalos a su madre Sara y desenfocado como uno de los tantos personajes secundarios.

Rubén, padre de Guido, es un ex-combatiente de Angola con medallas que no le han servido para comer, ex-electricista de oficio y sancionado a prisión por robar gasolina. Rubén posee ese cinismo y pragmatismo propio de los sobrevivientes, ya en libertad entra en el submundo del mercado negro hasta transformarse en propietario de un Paladar, viste bien, ostenta poder, y sabe siempre que camina por un campo minado, porque esa prosperidad difícil de ocultar, siempre se encuentra en peligro de ser barrida por un Estado que le molesta y envidia la independencia económica de potenciales y futuros empresarios privados. Pero para este ex combatiente internacionalista, los riesgos son parte del negocio del futuro. Quizás sea el único personaje con mentalidad que confía en la posibilidad de un futuro mejor.

Tito, el joven recluta de una base aérea y Rubén, se hacen amigos, Tito sustituye a Guido, el hijo ausente. Y este joven inteligente, hijo de una psicóloga y un padre diplomatico, de aspecto inocente, que interpreta los sueños a sus compañeros de la base aérea donde está destinado, resulta ser un asesino en serie, autor del primer crimen del capítulo inicial. Tito está enamorado de Sara la ex mujer de Rubén. Y en este personaje femenino podría afirmarse que descansa la viga central de un íntimo andamiaje humano. Una mujer simple, atractiva, y la que mantiene una cierta coherencia y orden frente a los personajes que giran en torno a ella, incluso cuando su equilibrio se ve en peligro con la llegada imprevista procedente de Estados Unidos de su prima Odalys, con un matrimonio fracasado, una madre senil y con un caótico estado de adicción al alcohol y otras drogas.


Para ahondar en Algún Demonio, su segunda novela, y saber un poco más de la última Oro Ciego también publicado por Salto de Pagina que ha tenido una acogida sorprendente en el mundo del libro, era indispensable hacerle algunas preguntas a este joven autor.

Serviste a los 18 años como soldado en la guerra de Angola, sin embargo en Algún Demonio la guerra en África es un pasado que sirve únicamente como referencia y es tocado en la superficie como muestra de algunos estados psicológicos que pueden tener muchos ex combatientes de aquel conflicto.

Efectivamente no pretendí introducirme en lo que le ocurrió a un militar en la guerra de Angola, primero porque mi experiencia fue en una base militar, no en el campo de batalla. Conozco el ambiente que se respira dentro de una base, y sé lo que genera una guerra en un país distante y desconocido. Por eso me fue fácil en Algún Demonio captar la conducta de Rubén y sus compañeros, incluso la del recluta Tito, pero más que eso, es la historia personal de un amplio sector de los cubanos de hoy y que incluye por supuesto a esos ex militares..

Sin embargo en Oro Ciego vuelves a tocar con el personaje el tema de la guerra en este caso la de la independencia en Cuba y su posterior desenlace. Siempre bajo un ambiente de naufragio colectivo.

Posiblemente exista algún paralelismo. En Oro Ciego mi intensión era narrar algo humano dentro del contexto histórico de lo que fue Cuba 1898. Por eso se me ocurrió contar la vida de un soldado que posterior a la guerra no encuentra nada mejor que hacer que irse a buscar oro a unas cavernas perdidas en Pinar del Rio. Toda una aventura. Tanto en el personaje principal como en los que lo acompañan, han salido de las distintas facetas del infierno, entre las que se encuentra los campos de reconcentración de Valeriano Weyler, considerados los primeros de la historia. Son individuos marcados, desilusionados y por medio de ellos he tratado de desmontar el mito heroico. Por ejemplo: Siempre se habla como si todos los cubanos hubieran luchado por la independencia y si hurgamos a profundidad había más hombres del cuerpo de voluntarios defendiendo el Imperio español que mambises. A la inmensa mayoría de los cubanos de aquella época, lo que les preocupaba era la libertad económica de poder negociar con quienes ellos quisieran, estaban hastiados de un enfrentamiento prolongado y sin salida, y salvo algunos jefes mambises, la mayoría veía bien que Norteamérica entrara en la guerra contra la corona de España, y ganara, como así sucedió.
Hoy día ocurre algo parecido, la gente en Cuba está harta de guerras internacionalistas y penurias.  A la mayoría le da igual que exista un partido o cien, lo que quieren es poner un negocio y prosperar, de la misma forma que lo hace  Rubén en Algún Demonio   o  el buscador de oro Alex Pashinantra en el siglo XIX.  De esas aspiraciones humanas básicas de un amplio sector de la población cubana, con sus correspondientes frustraciones, pequeñas o grandes realizaciones y sus respectivas miserias, son  temas que  me interesan abordar en la literatura y en los guiones que escribo para el cine.

jueves, 21 de abril de 2011


LAS IMPRESIONES DE JOSÈ CHELALA LOPEZ


Por Alejandro Lorenzo.

En la lujosa calle Almagro, en el primer piso de un edificio cuya arquitectura ha sido premiada por la ciudad de Madrid, se encuentra el Bufete Internacional de Consultores y Gestión que preside y donde trabaja José Chelala López, autor del libro Impresiones(2011) publicado por la prestigiosa Casa Editorial española Biblioteca Nueva.

“En realidad no creo que esta recopilación represente algo significativo. Podría afirmar que fue un buen gesto de familiares y amigos que deseaban agrupar en un tomo parte de mi labor periodística”. Afirma Chelala López nacido en Cuba y descendiente de José Chelala Aguilera uno de los médicos de gran prestigio en el periodo republicano cubano y figura política vinculada al partido Ortodoxo que encabezaba el mítico Eduardo Chivas.

No obstante a esta advertencia sobre su libro, sea derivada de una extrema modestia, o convicción de que su ascendente carrera profesional, política, social y de promoción cultural, posee mayor peso en las hechos que en cualquier compilación, Impresiones es un texto que representa un testimonio de un hombre que ha sido vital cronista de su época y también testigo y participante de la historia contemporánea, tanto cubana, como internacional.

Por su variedad temática, Impresiones obsequia al lector una revisión de acontecimientos muchas veces olvidados y que sirve como referencia para llegar a conclusiones de lo que ocurre en el presente en Cuba y en el resto del mundo.

José Chelala aborda asuntos tan variados como la Inmigración, la lucha antiterrorismo, las elecciones en USA, las relaciones España y Marruecos, las relaciones desde Franco hasta Zapatero con el gobierno cubano, el conflicto en el Sahara Orienta y los enfrentamientos israelí palestino. Como experimentado jurista, aborda en sus artículos cuestiones sociales como el aborto, la explotación infantil, el divorcio, la prostitución y la emancipación de la mujer.

Al margen de sus enfoques políticos, filosóficos y morales con los que pudiera discrepar el lector, entrar en Impresiones, brinda la posibilidad de conocer a una figura que ha recibido prestigiosos premios y un listado impresionante de condecoraciones y honores por parte del Estado Español, la Casa Real y gobiernos e instituciones de muchos países.

En su libro relata el periodo en que desempeñó las funciones como Cónsul en el primer gabinete de gobierno formado tras el triunfo de la revolución cubana.

“Luché en el sector Universitario contra la dictadura anti constitucional de Fulgencio Batista, y fui secretario de la organización Unidad Nacional Constitucional, colaboraba en el suplemento Tribuna del Pueblo que fue censurado en los días del asalto al Cuartel Moncada, era amigo del poeta, filósofo, líder político, Rafael García Bárcena, del Dr Pelayo Cuervo asesinado brutalmente por los cuerpos represivos batistianos, por mis actividades en el 1958 me vi obligado a salir al exilio, un año después, al triunfo de la revolución, fui nombrado por el gobierno del Presidente Manuel Urrutia Lleó que fue destituido por los comunistas, como Cónsul de Cuba en España. Se puede decir que ha sido un doble exilio, uno corto y otro demasiado largo. Desde el 1958 no he pisado tierra cubana, creí en esa revolución, pero esa revolución se desvió de sus cauces originales. En aquel corto periodo como diplomático trabajé con mi profesor, el doctor José Miro Cardona que era el Embajador de Cuba en España, ambos avizoramos el desastre en todos los órdenes que se cernía en nuestro país.

Denuncié ante la prensa la infiltración comunista, señalé los barcos llenos de armamentos que fondeaban en Islas Canarias procedentes de la ex Unión Soviética y China con destino a incrementar el poderío bélico de las fuerzas armadas cubanas y consolidar la presencia política e ideológica dentro del gobierno cubano.

Por supuesto que tales denuncias le molestaron a los Castros y especialmente al Che Guevara. Inmediatamente enviaron al señor Antonio Matos para que le hiciera entrega de la oficina Consular a mi cargo, solicitud que me negué rotundamente, convirtiéndome en la práctica en un diplomático en estado de rebeldía.

Durante ese breve periodo ayudé a muchos de mis compatriotas, sin distinción de clase ni afiliación política. Paradójicamente hasta le facilité pasaportes a Fulgencio Batista, a su familia y a todo su gabinete, que en ese momento se encontraban en una especie de limbo migratorio al no tener documentos que lo acreditaran como ciudadanos cubanos y por consiguiente impedidos de residir legalmente en ningún país. Eso no aparece en el libro. Batista el hombre contra quien combatí, me ofreció dinero por mi gestión consular, dinero que le devolví íntegramente. No había nada excepcional, era mi trabajo como diplomático proporcionar pasaportes por los motivos y circunstancias que fueran, a los ciudadanos cubanos que no los poseían. Recuerdo que Batista personalmente me dijo con cierta ironía: Eres de los pocos cubanos que me devuelven dinero”.




Quizás muchas personas desconocen que José Chelala López fue el compositor de casi un himno del exilio cubano, la canción Cuando Salí de Cuba la más conocida y la cual consagró al fallecido cantautor argentino Luis Aguilé radicado en España a finales de los años 50

“Ya no era Cónsul, pero para mis amigos que vivían en Madrid o
en cualquier otra región de España yo seguía siéndolo.

En una ocasión Harry Wassall buen amigo americano apasionado por Cuba, me pidió organizar una fiesta para celebrar el cumpleaños de Gladys, una cubana de Bayamo que era su pareja. A la fiesta acudieron que recuerde Elena Bacardi, Ventura Dellundé, los hermanos Rigual que hicieron en los 60 la famosa la canción Cuando calienta el sol, el cantante el Indio Araucano, y mi entrañable amigo Luisito Aguilé.

En medio de la fiesta, se trató irremediablemente el tema cubano y la necesidad de una canción que representara el sentimiento de los exilados, inmediatamente Luisito tomó una guitarra y yo un bolígrafo y un blog, nos encerramos en el despacho y en media hora surgió ese himno tan sentido, traducido a 18 idiomas y que ha dado la vuelta al mundo.”

Lo que podría objetarse de Impresiones, es el carácter fragmentario de sus artículos, (458 según la nota del editor, en un periodo comprendido entre el 2000 al 2005) en ocasiones sin pie de página o ficha bibliográfica, ausencias que en algunos temas le proporciona cierto aire de trabajo inconcluso, como si obligara al lector recurrir a las fuentes originales, la mayoría procedentes de sus colaboraciones en el Periódico Pueblo, el semanario Libre de Miami y en la revista Boricua, de Puerto Rico.

Esta crítica de Impresiones, también le sugiere al propio José Chelala que se aventure a escribir a profundidad una auto biografía, que con seguridad, sería un aporte sumamente útil para la historia contemporánea de Cuba, y buen ejemplo para las nuevas generaciones de cubanos, de cómo ciertos hombres forzados a vivir fuera de su país, con los rigores desgarradores que tal condición conlleva, logran alcanzar indiscutibles realizaciones en el orden personal y en sus respectivas carreras profesionales.

domingo, 3 de abril de 2011

Abelardo Linares: La Nave de los Libros


ABELARDO LINARES: LA NAVE DE LOS LIBROS.


Por Alejandro Lorenzo

A 20 minutos de Sevilla, se encuentra enclavado el histórico pueblo de Santiponce célebremente nombrado como la antigua Itálica, primera ciudad romana en territorio Ibérico y lugar donde nacieron los emperadores Trajano y Adriano. Ruta turística obligatoria por los vestigios de ese Imperio, pueblo también típicamente andaluz, sin alteraciones en su arquitectura y como siempre lleno de naranjales, que le darán un toque de esplendor paradisiaco principalmente cuando avance la primavera.

En un polígono industrial en la entrada de este pueblo arqueológico, se encuentra la sede de un poeta, bibliófilo y editor español nacido en Sevilla nombrado Abelardo Linares. Hombre casi legendario por un amor desmedido por los libros, considerado por algunos medios de prensa el librero más importante de España.

Cualquier visitante puede perderse entre tantos anaqueles de aquella imponente nave y sobrecogerse al ver como varios empleados suben y bajan por escaleras móviles colocando en su sitio esos libros clasificados de antemano por otros encargados de tal paciente labor.

Libros de todas las épocas, tratados de todas las especialidades, provenientes de todas las provincias del reino de España y de Iberoamérica. Voluminosos, como de brevísimas páginas. Textos que nunca fueron leídos porque sus páginas jamás han sido despegadas, libros de contenidos triviales pero sus ilustraciones y diseño gráfico en algunos casos son obras de arte. Poemarios de poetas menores junto al de los grandes. Primeras ediciones de autores clásicos, algunos de los que ya nadie lee o que muy pocos podrían acordarse la fecha que salieron a la luz. Joyas en papel para coleccionistas, cuyo valor quizás no es leerlo, sino poseerlos, saber que fueron de tal siglo, de tal imprenta, propiedad de tal familia. Libros que reposaron en las grandes bibliotecas de nobles, acaudalados y personajes ilustres, que después fueron vendidos o donados a otros propietarios, en una misteriosa cadena de sucesiones y trasiegos, hasta llegar a esta bodega de Linares, donde posiblemente esperaran otros destinos.

En 1974, Linares fundó en el Barrio de Santa Cruz de Sevilla, esa librería de libros antiguos nombrada Renacimiento, luego la enriqueció por la compra de un millón de ejemplares de la colección del librero Eliseo Torres de Nueva York, y por eso se ganó el sobrenombre de "el hombre del millón de libros”.

Pero además Abelardo Linares ha llevado tres espacios de peso en el mundo de la cultura: la revista literaria Renacimiento que cerró a finales del año pasado y dos editoriales que continúan en pie a pesar de la crisis económica que azota a buena parte del mundo, se trata de: Grupo Editorial Renacimiento y Espuela de Plata.

¿Por qué se cierra la revista Renacimiento?

Para una revista dedicada a la poesía y a la literatura pura en general y especie de santuario para poetas y escritores de todas las generaciones , 21 años ha sido mucho tiempo, fue un milagro que hayamos sobrevividos tantos años, como hemos visto que ha pasado con otras publicaciones culturales que hacen su apertura con rapidez y entusiasmo, y al poco tiempo sucumben, sea porque no cuentan con sólido respaldo financiero o porque la distribución y divulgación de este tipo de revista sufre un desgaste derivado de factores externos como la crisis del mercado del libro conectada con la crisis global.

Pero tenemos la satisfacción de que por las páginas de Renacimiento pasaron autores consagrados, como muchos desconocidos que luego han alcanzado relevancia en el mundo de la cultura.

Se constata en los catálogos que la editorial ha publicado muchos escritores latinoamericanos y con marcado interés ha realizado lo mismo con los cubanos, sean clásicos del pasado, como contemporáneos, de dentro o fuera de Cuba.

Es una tarea obstinada, porque en el caso de los autores cubanos en España, están fuera de las grandes casas editoriales y por consiguiente su distribución es desconocida y limitada. Actualmente, salvo Leonardo Padura con la poderosa Tusquests, Zoe Valdés en Planeta y quizás Pedro Juan Gutiérrez en Anagrama, el resto, por muchas tiradas que se hagan están fuera del gran mercado del libro.

Ahora lo que parece que se vende con fuerza y bastante publicidad son las traducciones de autores nórdicos, o de países como Finlandia, y del Báltico. Es también muy atrayente la literatura asiática, o la de los países que integraban el antiguo bloque comunista.

Pero el perfil editorial del Grupo Renacimiento no se encuentra circunscrito a los giros de la moda, ni de ningún boom. Nuestro interés

es dar a conocer autores con obras de calidad y ofrecer al lector un abanico de géneros, desde ensayos hasta narrativa, testimonios autobiográficos como historia, tratados de ciencias políticas o poesía. Es una línea editorial sin fronteras. Cualquier escritor que represente un interés para la cultura en lengua castellana es potencialmente publicable.

Además, el aporte cubano a las letras de Hispanoamérica es un suceso imposible de obviar y la relación histórica política y cultural entre Cuba y España constituye para nosotros un indiscutible atractivo, incluso, al margen de que sea rentable o no. Por eso, a modo de ejemplo, hemos sido los primeros en publicar esa magistral investigación del cubano asturiano Jorge Domingo Cuadriello Los españoles en las letras cubanas durante el siglo XX (2002) En la narrativa a un inédito profesor de Matemáticas que reside en la Habana nombrado Ángel Pérez Cuza cuyos cuentos y novelas están a la altura de los grandes de Hispanoamérica y en el género de poesía se publicó para seleccionar de una larga lista, Rey solitario como la aurora (2009) amplia selección del poeta cubano del siglo XIX Julián del Casal como hemos sacado recientemente una selección del contemporáneo Rafael Alcides. Algo que me gustaría hacer con el fallecido poeta Heberto Padilla, antes de que en Cuba los poetas de su generación decidan publicar parte o íntegramente su obra.

Vale señalar a modo de resumen que cuando se lee el poemario Y ningún otro cielo de Abelardo Linares publicado por Tusquets (2010) se puede constatar que nos encontramos frente a un hombre casi renacentista y convencido por medio de sus versos, cuya facturación necesariamente evocan al de los grandes maestros de la poesía española, que la existencia humana no puede prescindir de una gran pasión, aunque esta sea la de acopiar libros de todos los tiempos y diseminar cultura entre los hombres gracias a estos.




El Inmenso Silencio

' EL INMENSO SILENCIO A mi buen padre Regresaba de estar con mi padre en sus últimos momentos. Me había esperado, no sé cuán...