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viernes, 30 de julio de 2010




LA  OTRA CARA  DEL PARAISO.


Por Alejandro Lorenzo.














Manuel Ballagas nos entrega su primera novela, Descansa cuando te mueras, Edición Lulu 2010 con doce capítulos que chocan contra ese lector que todavía esta convencido de la existencia del sueño americano o que a veces cierra los ojos ante ciertas realidades que no guardan relación con ese sueño.
Doce historias perfectamente hilvanadas que podrían llegar a multiplicarse hasta lo interminable y no harían decaer el interés en su lectura, porque cada una es una descarnada y vital aventura en el mejor estilo del denominado realismo sucio.
El tema gira en torno a un refugiado político cubano, Manny, que arriba al anhelado Estados Unidos. Vive en La Pequeña Habana, en la Saguesera, una comunidad multiétnica emplazada en el gran Miami y enmarcada en el tiempo a mediados de los 80 que poco se distancia su vigencia al de la década de los 90 y menos al de estos diez primeros años del siglo XXI con su hilera de rascacielos semivacíos por la crisis inmobiliaria, el desempleo galopante y los recortes drásticos a los programas sociales que arrojan prácticamente a la calle a desamparados enfermos mentales, drogaditos y una abundante variedad de seres en permanente conflicto social.
Manny es un simple hombre que trata de trabajar honradamente cobrando a clientes de la Pequeña Habana instalaciones de TV por cable. En cada domicilio que entra se ve envuelto en situaciones que evocan las absurdas y sorpresivas escenas de los Films del director norteamericano Quentin Tarantino ( Pulp Fiction)

Luego de un asalto a su domicilio y la violación por parte de los malhechores de su mujer, trata de escapar hacia Nuevo York en busca de un ambiente mejor, pero un amigo lo convence de que regrese. Llega a comprender que cambiar un gettho por otro y además que desconoce, no es una buena solución. Reflexiona: La Saguesera, un verdadero antro de morralla y salación, pero al menos poblado por un tipo de bestia conocida. Y más adelante apunta: De todas formas, ya estaba cansado de huir, de escapar, de perseguir quimeras, de fugarme. El frío no está en nada, pensé. Para el calor, esta el aire acondicionado.

El sexo, en esta novela es explicito, crudo, y constate. Ballagas hace difícil a cualquier crítico describir algunas escenas en ese orden, sin escandalizar a cierto público lector no habituado a este tipo de narrativa.

Indudablemente este autor es un heredero de los escritores transgresores de la literatura norteamericana: Charles Bukowski y particularmente Henry Miller, que con sus novelas, todas censuradas en una época en los Estados Unidos por ser consideradas obscenas, Trópico de Capricornio 1939 es una de ellas , liberó a la literatura americana del puritanismo y los tabúes sexuales existentes.

Es curioso que este escritor, un reconocido periodista en los medios de comunicación tanto hispano como de Estados Unidos y que durante décadas ha trabajado en periódicos como The Miami Herald, The Wall Street Journal y antes de jubilarse  fundador del suplemento en español The Tampa Tribune, halla lanzado su primera obra literaria con un tema tan demoledor y con un personaje como Manny que cuando se leen los primeros capítulos descubrimos que es la antítesis del exitoso Ballagas real, el mismo que escribe en un articulo que conmemora sus 30 años de arribo a Estados Unidos por el éxodo del Mariel y en donde confiesa: Cuando salí de la embajada pesaba apenas 99 libras. Treinta años después, peso 50 libras más; todas se las debo a mis esfuerzos y a la bondad del Tío Sam, que me acogió como un buen samaritano y abrió para mí todo un universo de sueños que hasta ese momento hubiera supuesto inalcanzables. Las 50 libras trascienden, por lo demás, la simple masa corpórea; he crecido también, sin duda, en otros órdenes menos pedestres. El rostro en mi nuevo pasaporte es el de un ser humano más gordito pero igualmente realizado, satisfecho, que ha alcanzado cumbres profesionales envidiables y ha echado raíces en una tierra generosa donde el arduo trabajo tiene recompensas que nunca hubiera podido siquiera concebir en la patria de mis ancestros.

Contradicciones. ¿Y qué sucede con alguien que no alcanza ese éxito promulgado por el autor como algo intrínsico en el país de las oportunidades? Puede que ese hombre o ese conglomerado de hombres se conviertan en criaturas fuera de la norma y posteriormente se tornen en permamentes olvidados sociales. Cómo es posible, se preguntarían algunos lectores de este libro, adentrarse a un mundo violento, sórdido, sin esperanzas, sin haberlo vivido y sin terminar convertido en un fracasado como lo es en definitiva el tal Manny de la novela? Un personaje que escapa de un infierno totalitario para entrar, al parecer por lo que narra Ballagas, en otro.
Quizás Descansa cuando te muera resulta un texto cargado de fatalismo y estancamiento, escrito por un escritor políticamente correcto pero que evidencia transparentemente que delante o detrás de una ciudad, que se vende como un ejemplo de rápido desarrollo económico, tocada por el glamour, el turismo internacional y de una prospera industria de la nostalgia relacionada con una republica cubana irremediablemente desaparecida, habita otro mundo asfixiante donde es casi imposible habitar.

                                          Quillermo Rosales

Manuel Ballagas se inserta en esta corriente del desencanto que muchos escritores cubanos de dentro o de fuera de la ínsula han estado produciendo. Sin crear analogías, porque cada uno lleva consigo su facturación propia, Descansa cuando te muera esta conectada de cierta forma con la exitosa novela Trilogía Sucia de la Habana, de Pedro Juan Gutiérrez, y en el exilio, primero, a la conmovedora Boarding Home del desaparecido Guillermo Rosales, o rebautizada recientemente por la casa editorial Siruela como La Casa de los Náufragos.

Es un homenaje póstumo a Carlos Victoria con ese impactante libro de cuentos Las Sombras en la Playa. Edición Universal, El Portero de Reynaldo Arenas, Las aguas oscuras del amor de Carlos Díaz Barrios y en el campo de la poesía no podemos dejar de incluir a un raro y desventurado poeta cubano nombrado Leandro Eduardo Campa que plasmó en su único poemario publicado en Miami, Little Havana Momorial Park, unos personajes y un ambiente sobrecogedor, pero desde la muerte, similar al que Ballagas ha plasmado en su novela
Esta radiografía de la cara fea del supuesto paraíso convence y nos hace reflexionar. Lo logra, porque Manuel Ballagas cumple la adecuada regla de oro de todo gran escritor, el desdoblamiento, esa capacidad de distanciarse de sus vivencias personales y de su verdadero entorno, con los espacios por donde se mueve el sujeto principal y los secundarios, que él valientemente ha creado.

martes, 13 de julio de 2010

EL MITO DE UN POETA MALDITO






LA BIOGRAFIA DE UN CONTROVERSIAL POETA



Por Alejandro Lorenzo.



El Mensajero es la segunda edición 2003 que la editorial Alfaguara publica de esa biografía minuciosa que escribió en el 1997 el novelista y cineasta colombiano Fernando Vallejo, autor de la novela La Virgen de los Sicarios, Alfaguara 1994 El Mensajero esta directamente relacionada con la vida del compatriota suyo y uno de los singulares poetas hispanoamericanos, Miguel Ángel Osorio. Santa Rosa de Osos, 29 de julio de 1883 más conocido por el seudónimo de Porfirio Barba Jacob, que también fue periodista en el campo de la crítica literaria, y fundador de periódicos y revistas en países de Centroamérica y México donde residió hasta su muerte en 1942 el mismo año en que Fernando Vallejo nació.

Quien lea este libro, el primero de Vallejo de impacto internacional, comprobará que se esmeró con la sobriedad y objetividad propia de un historiador y logró una capital fuente de consulta para quienes se interesan por uno de esos escritores considerados malditos. Por lo que nos narra Vallejo, Barba Jacob reúne todos los requisitos para esa, a veces arbitraria y compleja categorización.

Posiblemente Vallejo a la hora de escribir El Mensajero se identificó más con la vida de Barba Jacob, que con su poética y demás trabajos literarios. En la biografía narra sus descabelladas actividades literarias y su excéntrica vida, pero no se adentra a un análisis de su producción literaria, posiblemente eso lo deja en manos del lector interesado y los especialistas, que al indagar a fondo, pueden desencantarse y coincidir con el juicio de algunos críticos literarios contemporáneos que afirman que la obra de Barba Jacob es más escándalo por lo que decía y hacia públicamente, que por la calidad y estilo de sus escritos.¿Injusto este criterio? Desde una óptica del presente no lo es, pero en su tiempo, aquella orientación posmodernita en sus versos, con algunos ribetes simbolistas, encajaban perfectamente en la categoría de literatura de vanguardia que causó admiración y reconocimiento entre el público latinoamericano amante de la entrada de nuevas corrientes que rompieran aunque fuera parcialmente con los cánones literarios establecidos.

Fernando Vallejo que ha demostrado a lo largo de su literatura y sus realizaciones cinematográficas introducirse por esos mundos intransitables donde abundan gente dura, marginales, raras, estrafalarios y ferozmente crueles, comprendió que con Barba Jacob tenia un excelente personaje y un exitoso tema para explotar.

Se podría resumir que Barba Jacob hacia el 1902 escribe una novela titulada Virginia, incautada por las autoridades de Santa Rosa, Colombia, por considerarla inmoral Sus poemas que recitaba a la intemperie o en un elegante salón de conferencia, escandalizaban a la sociedad colombiana y Latinoamérica con su exaltación y defensa explicita del homosexualismo. Adoptó un sinnúmero de sobrenombres, cada uno con diferentes personalidades y variados ropajes. Hizo un caótico peregrinaje por Suramérica, Centro America y el Caribe muchas veces resultado de su transgresora conducta. Por ejemplo: fue amigo del dictador Porfirio Días, por lo que tras el derrocamiento del mismo tuvo que escapar a Guatemala de donde debió salir en 1915. Viaja a Cuba, retorna en el 1918 a México, escribe una supuesta biografía de Pancho Villa que luego pierde, es expulsado por el presidente Obregón, se radica en Guatemala donde es sacado en 1924, por el general Ubico. Se instala en El Salvador, y luego es deportado por el presidente Quiñones. En Hondura se hace pasar por cura, luego viaja a Nueva Orleans y al poco tiempo a Cuba. En 1926 llega a Lima, un año después regresa a Colombia; tras algunos recitales y trabajar en el diario El Espectador, se marcha para no volver a su tierra. Vivió nuevamente en Cuba, en donde conoció a Federico García Lorca. En 1930 se radica definitivamente en México.

En la biografía se despeja la inquietud si Barbaba Jacob fue tolerado o no por la sociedad que le toco vivir. Y se puede afirmar que no todo fue tormentoso en la vida de este peculiar personaje. Hay matices. Hay balance. Si nos ceñimos por lo que nos narra Vallejo, el poeta colombiano también gozó de cierto margen de libertad y admiración por parte de la sociedad latinoamericana de su época, y en testimonios que aparecen en este libro puede considerarse que en muchos momentos de su vida tuvo un trato privilegiado de parte de gobiernos e instituciones.
Fernando Vallejo recopila datos y hace entrevistas por todos los países por donde transitó este escritor irreverente y siempre al borde de los extremos, que se convirtió luego de su muerte en una leyenda.
Para separar el mito de Barba Jacob con lo que en realidad fue e hizo, Vallejo reconstruye un mapa humano y cultural, donde intervienen importantes intelectuales, personalidades de la diplomacia, la política, benefactores de la cultura, promotores artísticos, que tuvieron en determinado tiempo y bajo diversas circunstancias relación con el poeta. Todos ellos, incluso los detractores, directamente o a través de terceros, aportan diferentes versiones sobre uno o varios acontecimientos donde el biografiado intervino, contribuyendo que la investigación adquiera matices y la verdad en la vida de este hombre sea calada a fondo, aunque ese retrato exacto, abarcador, a momentos, el lector llegue a creer, por lo inverosímil de una cadena de situaciones, que es pura ficción originada por el escritor.
Hasta cierto punto El Mensajero quizás contribuye, sin proponérselo, a robustecer esa imagen redundante que el público medio tiene de los artistas como individuos bohemios, extravagantes y en algunos casos capaces de transgredir las fronteras de la ley, y hasta cierto punto alienta en sectores de ciertas sociedades al prejuicio hacia los valores intrínsicos de la obra que generalmente no se relacionan con la vida de aquellos
que la producen.
Ese perfil de artista marginado, ha sido desde finales del siglo XX hasta el presente explotado al máximo por el cine, la literatura, tanto de calidad, como el destinado con fines comerciales, que complace a los que con cierta fascinación escudriñan la conducta de esos creadores Y esto ha creado un debate con sus derivados cuestionamientos, entre los estudiosos de la historia del arte y de la literatura
Qué aporta conocer la vida privada y extra cultural de los artistas famosos. Qué es lo importante, por ejemplo, el universal poemario Iluminaciones de Arthur Rimbaud o sus tormentosas relaciones amorosas con el poeta Paul Verlaine o una cronología detallada de la última etapa de su corta vida cuando dejó de escribir definitivamente y se convirtió en mercader en los bajos fondos del norte de África. El Mensajero hace reflexionar sobre el papel del intelectual con la sociedad, la interacción entre figuras de la cultura y el poder, entre las leyes y la conducta de un artista ante las mismas. Esos tópicos candentes, polémicos, constituyen de este texto su principal trascendencia.

El Inmenso Silencio

' EL INMENSO SILENCIO A mi buen padre Regresaba de estar con mi padre en sus últimos momentos. Me había esperado, no sé cuán...